martes, 29 de julio de 2008

Aymara

Durante esta semana imparto un curso con profesores bolivianos de la ciudad de El Alto sobre el proyecto FpN. Al entrar en un aula, me encuentro junto a la pizarra con un texto escrito en aymara. El texto dice lo siguiente:

Janiw jaqi masisar jachayañati. Kunas aynikiw siwa.
Para descubrir la verdad que dice este texto tendrás que traducirlo, poniendo en marcha tus habilidades de investigación. Si me entregas la traducción correcta (al inicio del curso, claro) tendrás como premio un recuerdo traído desde la misma Bolivia.

*La imagen es de un cuadro del pintor aymara Mamani Mamani

miércoles, 9 de julio de 2008

Los viajes y la Filosofía.

¿Hay una relación entre los viajes y la Filosofía? Si filosofar es algo que el hombre hace, consistente en buscar orientación a su vida mediante el examen crítico de los saberes que encuentra sobre el mundo y sobre sí mismo, para vivir de un modo justo y feliz, los viajes animan, alientan y nutren las experiencias de las que nace esa actividad. Viajar puede llevarte a descubrir lugares donde las personas tienen costumbres, valores, y creencias distintas a las tuyas. Cuando descubres que se puede vivir y pensar de otras formas te preguntas: ¿por qué he de vivir, sentir y pensar como vivo y no de otro modo? Y esta pregunta te obliga a buscar una respuesta, una orientación que justifique tu vida o la vida que quieres vivir. Pero eso... es hacer filosofía.

Ah, pasado mañana viajo a Bolivia.

miércoles, 2 de julio de 2008

Leyendo la Ilíada.

Los libros nos acompañan y más en tiempo de vacaciones. Si no has hecho la experiencia, te la recomiendo. Me dirás que sí la haces, pero obligado por los profesores. Es cierto. Pero también nos pueden acompañar por otras razones. A veces los libros sólo nos distraen pero en otras ocasiones tienen algo especial que decirnos y encontrarnos con ellos nos depara sorpresas.
En estos días estoy releyendo la Ilíada, a la luz de un ensayo de Simone Weil titulado "La Ilíada o el poema de la fuerza". Dos puntos quisiera destacar hoy de esa lectura. El primero es la crudeza con la que el texto describe cómo llega la muerte a los combatientes en medio de la batalla. El segundo es el pasmo que produce ver a los héroes (ya sean Héctor, Aquiles o tantos otros) luchar esforzadamente por su victoria, sin saber que esa victoria es el comienzo de su destrucción. La victoria y la derrota no se oponen, como solemos creer, sino que giran la una sobre la otra arrasando la vida de los que desconocen esa verdad, y también la de los que la conocen.
No hay unos hombres condenados a la derrota y otros a la victoria. La rueda gira y todos sus ejes nos tocan.
"Al final", me dirás, "ganan los aqueos y pierden los teucros". Sí pero ¿no sabes lo que les pasó después a los aqueos, y a los que vencieron a los aqueos? Amigo, la historia no tiene final...

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Dos cosas buenas que son gratis:


2) el ensayo de Simone Weil "La Iliada o el poema de la fuerza" .