viernes, 20 de febrero de 2009

Despedida o desaparición.

Hace pocos meses nos despedimos de un alumno de este colegio, O. , víctima de una enfermedad fulminante. Pensando en aquello escribí una nota para publicar en este blog. Es la siguiente:
Despedida o desaparición.

Cuando un familiar fallece y asistes al sepelio, al entierro o la incineración ¿a qué asistes? ¿a una despedida o a una desaparición? Los recuerdos que tienes de esa persona acuden a la memoria. ¿Son recuerdos de algo que se ha convertido en nada?
Pienso que no. En un trance de este tipo asistes a una despedida. Alguien que te había acompañado se aleja irremisiblemente. No desaparece: se va marchando. Puedes extender la mano para intentar atrapar su presencia un momento más pero es inútil. Se va alejando de ti, de todos los de este lado de la vida, y se repliega en su silencio.

No hay desaparición. Hay repliegue en un silencio inflexible.

Y no es el mismo dolor. Uno es el de creer que algo que “era”, ahora no es nada. Otro es el de una despedida de alguien que vuelto sobre sí mismo se repliega en el interior de un silencio sin fin.

Dice una canción: “pasa la vida…”. En efecto, pasa, pero no sin dejar tras de sí algo de lo que puede nacer otra cosa.

Si solo nos fijamos en el “marcharse” de la vida quedamos atrapados por la melancolía. Pero en todo marcharse hay también un “quedar” del que brotan nuevas presencias.

Todos nos “estamos yendo”. Pero no sin volver de muchas maneras.
(No hablé mucho contigo, pero ahora te digo adiós).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar.."

Anónimo dijo...

pasar dejando huella y confianza en Dios