miércoles, 30 de septiembre de 2009

Bienvenidos al curso 2009-2010.

Ya llevamos un par de semanas de este nuevo curso y aquí estamos, reencontrándonos con los autores estudiados, con los alumnos del año pasado, y conociendo a todos los que vienen al centro por primera vez. A todos os enviamos un saludo y un deseo: que realicéis vuestras metas.
-Un momento, un momento. ¿Cómo les dices eso a los alumnos?
-¿Por qué lo preguntas? ¿No te parece bien?
-Pues no del todo.
-¿Por qué?
-Porque recuerdo aquello que decían los antiguos griegos: cuando los dioses quieren vengarse de los hombres, les conceden lo que desean.
-Bueno... en ese caso, tengo otro deseo para ellos.
-¿Cual?
-Éste: que los dioses les sean propicios.
-Y que ellos merezcan su compañía ¿no?
-Claro...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Una leyenda sobre el amor y la justicia.

Érase una vez un rey de quien todos decían que era el más justo de la tierra. Un día, estando en los jardines de su palacio, una paloma cayó sobre su muslo para pedirle ayuda. Pero un delgado halcón que se posó en una rama vecina le advirtió que era suya y que se la debía entregar. El rey se negó, con el argumento de que no se entrega un animal asustado a su enemigo, y el halcón le dijo que si era el más justo de la tierra no podía negársela, pues sólo esa paloma le permitiría aplacar la angustia de su hambre. ¿Acaso los halcones no se habían alimentado de las palomas desde que el mundo era el que conocían? El rey, turbado, reconoció que tenía razón, y le ofreció canjear aquella paloma por lo que quisiera, un buey entero, todo su ganado, todo su reino. "Sólo aceptaría una cosa, le contestó el halcón. Si sientes tal amor por esa paloma corta un trozo de carne de tu muslo derecho, del mismo peso que esa paloma, y dámelo". El rey se cortó un trozo de su muslo derecho, y mandó que le trajeran una báscula, pero el peso de la paloma sobrepasaba el de la carne. Se cortó otro trozo y la báscula seguía sin moverse, pues la paloma seguía siendo más pesada que su carne. El rey se cortó el otro muslo. Se cortó los brazos, el pecho, toda su carne. Al final, cuando sólo era un esqueleto sangrante, se subió él mismo sobre el platillo, y la báscula no se movía. El cuerpo de la paloma era más pesado que el del rey. "Hemos venido hasta aquí para conocerte, la paloma y yo, dijo entonces el halcón. A ti, de quien se dice que eres el hombre más justo del mundo". Y las dos aves echaron a volar juntas.
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Esta leyenda proviene del Mahabharata, recreada por Jean-Claude Carrière. El escritor Gustavo Martín Garzo la comenta en un precioso artículo. A mi me provoca un asombro y una inquietud que intentaré poco a poco traducir en palabras. ¿Qué es lo que nos dice ese texto? ¿Qué es lo que te dice a ti? Lo llevaré a las clases, tal vez en la discusión sobre la Justicia en Platón, o en 1º, cuando examinamos los diferentes conceptos de justicia y felicidad en nuestra cultura.