sábado, 1 de mayo de 2010

Nietzsche, José Bergamín y el eterno retorno ("Volver no es volver atrás").

"Volver no es volver atrás". Este poema de José Bergamín, que encontramos en uno de nuestros blogs preferidos, antologiapoeticamultimedia.blogspot.com, guarda para nosotros un secreto, el secreto de lo que significa "volver". Idea extraña ésta del volver, la vuelta, el retorno, el regreso. Un pensador misterioso y exaltado, Nietzsche, nos dice en las páginas de su obra que el tiempo no se limita a ser sucesión de dias, semanas, meses, años, sino más bien.... repetición y retorno. Eterno retorno. Pero ¿qué significa esa expresión? Ante esta pregunta, qué entender por "eterno retorno", nos volvemos a los versos de Bergamín, y le pedimos ayuda para iluminar ese laberinto. Lo escuchamos, lo leemos y descubrimos que retornar, volver, no es volver a trás, sino más bien...


Volver no es volver atrás

Volver no es volver atrás.
Lo que yo quiero de España
no es su recuerdo lejano:
yo no siento su nostalgia.

Lo que yo quiero es sentirla,
su tierra, bajo mi planta;
su luz, arder en mis ojos
quemándome la mirada;

y su aire que se me entre
hasta los huesos del alma.
Volver no es volver atrás.
Yo no siento la añoranza,

que lo que pasó no vuelve,
y si vuelve es un fantasma.
Lo que yo quiero es volver
sin volverme atrás de nada.

Yo quiero ver y tocar
con mis sentidos España,
sintiéndola como un sueño
de vida, resucitada.

Quiero verla muy de cerca,
cuerpo a cuerpo, cara a cara,
reconocerla tocando
la cicatriz de sus llagas.

Que yo tengo el alma muerta,
sin enterrar, desterrada,
quiero volver a la tierra
para poder enterrarla.

Y cuando la tierra suya
la guarde como sembrada,
quiero volver a esperar
que vuelva a ser esperanza.

Volver no es volver atrás:
yo no vuelvo atrás de nada.

Retornar, volver, no es volver atrás sino... ¿Qué responderías tú? Una palabra me ronda y quiere ser pronunciada, pero hoy no lo será. Que quede ahí, escondida y dando sus frutos. En su lugar, una breve reflexión. La expresión "eterno retorno" designa una experiencia del tiempo en la cual el pasado no pasa, deshaciéndose en su levedad (Milán Kundera), sino que vuelve en lo que tiene de fecundidad y porvenir. Lo que ocurrió no está irremisiblemente perdido, sino que aún sigue ahí todavia (Peter Handke), dando de si nuevas experiencias, nuevos conocimientos, nuevas formas de vivir. En esta experiecia del tiempo, el pasado acompaña al presente que ha sido permitiéndole renovarse al repetirlo. Pongamos un ejemplo. Las preguntas con las que el niño hace su entrada en el lenguaje y a las que luego da curso la reflexión filosófica, acompañan al presente sin dejarlo nunca atrás. Cada repetición de esas preguntas, cada nuevo replanteamiento, trae al presente nuevas posiblidades de vida, pensamiento, acción. Aquello que fue, vuelve y se hace presente como lo que está siempre por venir. Como futuro.

5 comentarios:

Marisa dijo...

... sino volver a empezar.
Eso contestaría yo.
Saludos

Anónimo dijo...

Yo contestaría resucitar. Eso es lo que me parece que dice.

Anónimo dijo...

...sino regresar.

Anónimo dijo...

la entrada esta en el blog sobre nietzsche y que halla ganado en la encuesta, supongo que ha tenido que ser la razon de que entrase en el examen no?? o mera coincidencia...

José dijo...

Coincidencias, coincidencias...