miércoles, 28 de julio de 2010

Aprender a pensar en comunidad.

Llegó a su fin el taller que hemos impartido en la UCB con el título Aprender a pensar en comunidad basado en el proyecto FpN que iniciaron Matthew Lipman y Ann Margaret Sharp. Los participantes plantearon una pregunta: ¿cómo pensar en comunidad? El desarrollo del taller fue delineando una respuesta:

  • Situando en el centro del proceso formativo no tanto el saber del profesor, sino una pregunta nacida del encuentro con una realidad capaz de darnos que pensar, tanto a profesores como a alumnos. Esa realidad será primeramente un texto, un relato, aunque luego puede ser una canción, un cuadro, una película u otra realidad con poder para cuestionarnos.

  • Iniciando una investigación en la que a partir de los supuestos previos que sitúan la reflexión, avanza hacia respuestas posibles que guardan la virtualidad de las preguntas planteadas sin agotarlas, en un proceso de constante autocorrección.


  • Elaborando colectivamente un diálogo filosófico capaz de examinar el origen de nuestras creencias, las consecuencias de nuestras afirmaciones, los fundamentos de nuestras evidencias, que busca aclarar nuestras opiniones así como abrirlas a las de los demás participantes en el seno de una comunidad de indagación.

  • Buscando desarrollar no solo un pensamiento crítico y creativo, sino cuidadoso, capaz de hacerse cargo de la realidad en la que se encuentra, con sus conflictos y contradicciones, colaborando en la construcción de sociedades democráticas en las que las relaciones de poder, siempre reversibles, no cristalicen en relaciones de dominación irreversibles.
Si quieres conocer materiales educativos orientados hacia ese fin y a personas implicadas en esa tarea, puedes hacerlo, por ejemplo, en  http://www.filosofiaparaninos.org/.

miércoles, 21 de julio de 2010

La Pachamama (en memoria de Vicente Traver y Ann Margaret Sharp).

En estos días convivo con personas para las que la Pachamama no es una ficción inventada por la imaginación de los hombres, sino una realidad. Pero ¿qué es la Pachamama? Escuchemos a Eduardo Galeano:

"En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la tierra y el tiempo. Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla. Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama. A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las flores, para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados. La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje. Desde debajo de la tierra, los muertos la florecen".

Pachamama, ámbito sagrado más allá del cual no hay nada, apertura en la que para que algo viva, algo ha de ser enterrado y el morir no es sino un aspecto del brotar de la presencia... 

De la tierra de la que vengo, sin embargo, muchos (no todos) enseñan la historia triste de que la vida y la muerte son dos realidades opuestas, siendo la segunda destrucción y aniquilación de la primera. ¿Cómo será vivir cuando la vida no se opone a la muerte, sino que consiste en un florecer de esa tierra que alberga en su seno a los ausentes? Y ¿cómo se vivirá el paso del tiempo, cuando la vida es un florecer del pasado en lo que tiene de semilla y porvenir?

(En memoria de Vicente Traver y Ann Margaret Sharp, semillas de futuros desconocidos).

sábado, 17 de julio de 2010

Caminar o hablar.

Las calles de la ciudad de La Paz son muy especiales. Muchas de ellas pueden llegar a más de un 30 % de pendiente. Esto, sumado a los casi 4000 metros de altura, hacen que cuando recorro la ciudad acompañado e inicio una de esas subidas, o camino o hablo, pero no las dos cosas a la vez. Cuando lo intento, el aire se escapa de los pulmones y amenaza con no regresar. Por lo tanto hay que elegir: o camino en silencio o hablo sin caminar.

jueves, 8 de julio de 2010

¿En qué consiste viajar?

Hace unos días llegué a Bolivia, después de  13 horas de viaje y 10.000 km recorridos. Es una larga distancia, pero hoy me pregunto si en eso, simplemente, consiste viajar. Desde luego que no. Es cierto que viajar consiste en desplazarse desde el lugar cotidiano en el que vives a un lugar diferente. Pero es algo más: es un movimiento que afecta a aquel que viaja, impidiéndole seguir siendo el mismo que era. Viajar es un acontecimiento, algo que te sucede, te pasa, de modo que aquel que inició el viaje no es el mismo que regresa.
Pertrechado con tus maletas, tus costumbres, tus valores, tus ideas, inicias el camino. Pero en él algo te sucede. Una idea revela su falsedad, un hábito deja de ser útil, un valor se asoma a sus límites cuando descubres otras formas de vida. Asombro por la transformación. Sorpresa por la metamorfosis. Sin ella, podemos recorrer miles de kilómetros y sin embargo nada ha sucedido. Por eso ¿quién viaja de verdad? Sólo aquel que, al regresar, muestra en su rostro la huella de lo desconocido.

lunes, 5 de julio de 2010

Maletas.

Hacemos la maleta e iniciamos el viaje. Volvemos a Bolivia, pero nos encontramos aquí, en Filolaberinto.

jueves, 1 de julio de 2010

El paso del tiempo y la memoria.

Un curso más llega a su fin y este hecho nos hace recordar algo: el paso del tiempo no es sin más un desaparecer en el olvido y la memoria no es sólo la facultad de traer al presente aquello que ya no es nada. Leamos con atención este texto de Bergson para descubrir en él otro sentido del pasar del tiempo y otro significado de la palabra "memoria":

"Nuestra duración no es un instante que reemplaza a otro instante; no habría entonces nunca más que presente, y no prolongación del pasado en lo actual, ni evolución, ni duración concreta. La duración es el progreso continuo del pasado que corroe el porvenir y que se hincha al avanzar. Desde el momento en que el pasado crece incesantemente, se conserva también de modo indefinido. La memoria... , no es una facultad de clasificar los recuerdos en un cajón o de inscribirlos en un registro. No hay registro, no hay cajón, aquí no hay siquiera propiamente hablando, una facultad, porque una facultad se ejerce de modo intermitente, cuando ella quiere o cuando puede, mientras que el amontonamiento del pasado sobre el pasado prosigue sin tregua. En realidad, el pasado se conserva por sí mismo, automáticamente. Sin duda, en todo instante nos sigue todo entero: lo que desde nuestra primera infancia hemos sentido, pensado, querido, está ahí, inclinado sobre el presente con el que va a reunirse presionando contra la puerta de la conciencia que querría dejarlo fuera. El mecanismo cerebral está hecho precisamente para rechazar la casi totalidad en el inconsciente y para no introducir en la conciencia lo que por naturaleza sirve para aclarar la situación presente, para ayudar a la acción que se prepara, a proporcionar por último un trabajo útil. Todo lo más, los recuerdos de lujo logran pasar de contrabando por la puerta entreabierta. Estos mensajeros del inconsciente nos advierten de cuanto tras nosotros arrastramos sin saberlo. Pero incluso aunque no tuviésemos clara la idea, sentiríamos vagamente que nuestro pasado nos queda presente. En efecto, ¿qué somos nosotros, qué es nuestro carácter sino la condensación de la historia que hemos vivido desde nuestro nacimiento, antes de nuestro nacimiento incluso, dado que llevamos con nosotros disposiciones prenatales? Sin duda, no pensamos más que con una pequeña parte de nuestro pasado; pero es con nuestro pasado todo entero, incluida nuestra curvatura de alma original, como deseamos, queremos, actuamos. Nuestro pasado se manifiesta por tanto íntegramente en nosotros por su impulso y en forma de tendencia, aunque sólo una débil parte se convierta en representación".

La evolución creadora.