viernes, 31 de diciembre de 2010

Todo cambia.

Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia el mas fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante

Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia todo cambia
Cambia todo cambia...

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Pero no cambia mi amor
Por mas lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana

Cambia todo cambia
Cambia todo cambia...

(Julio Numhauser/Mercedes Sosa).

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Los inocentes.

Los inocentes que en estas fechas se recuerdan no son los que pueden caer en una broma sin darse cuenta, o aquellas personas carentes de doble intención o de malicia. En estas fechas se recuerda la persecución de los inocentes, de los niños, a manos de una persona que como tantas otras a lo largo de la Historia (la Historia de los vencedores, por supuesto) ha sido incapaz de soportar el paso del tiempo y trata de aniquilar todo aquello que amenace su presencia y su poder. Por eso lucha, combate y asesina al tiempo inocente que viene sin hacer ruido y renace de sus cenizas. Los inocentes son los niños que abren sus ojos al mundo y sufren las consecuencias de la fragilidad, la debilidad y el miedo de los mayores.
Hoy la persecución de los inocentes continúa. No hay más que asomarse a "Lápices para la Paz", por ejemplo. En recuerdo de esos niños traemos aquí una canción interpretada por Mercedes Sosa, fallecida recientemente, y a quien nunca podremos agradecer lo suficiente el milagro de su voz:

domingo, 26 de diciembre de 2010

Principio de natividad en Hannah Arendt

El nacimiento es una categoría filosófica decisiva a la hora de comprender lo que somos y lo que nos pasa. El significado del nacimiento está en que es irrupción de novedad en el mundo, capacidad de libre inicio e interrupción de la continuidad, base para una acción con verdadero porvenir. La natividad es auténtica capacidad de origen. Cada nuevo ser humano, naciendo en un mundo que le preexiste, representa en él la oportunidad de un nuevo comienzo.

Hanna Arendt profundiza en este hecho a través de su "principio de natividad". Estos días son una buena ocasión (cualquiera lo es) para introducirse en su obra. Para saber más te invitamos a leer el artículo de Francisco Javier Higuero titulado "La construcción del principio de natividad en el pensamiento de Hannah Arendt".

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Hacia dónde camina el tiempo?

El tiempo no pasa porque vaya buscando algo que le falta. Los instantes no corren unos tras otros porque busquen un fin y una meta de la que carecen, sino más bien por lo contrario: porque ya ha encontrado lo que busca, el tiempo mana y fluye; porque se afirma a sí mismo, se distingue de sí; porque celebra a cada  instante el encuentro consigo, se abre perpetuamente a lo otro; porque reposa en sí mismo, se mueve sin descanso; porque no tiene nada que buscar ni lograr, se lanza y busca lo desconocido. 

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un juego con cerillas para pensar.

Las cerillas no sólo sirven para encender cigarrillos sino... para pensar. El objetivo este juego es reducir el número de cuadrículas de cinco a cuatro cambiando de posición dos cerillas y sin que queden cerillas no utilizadas como lados de un cuadrado. ¿Cuál es la solución?

domingo, 5 de diciembre de 2010

Dinero divino y dinero humano.

El término "dinero" no designa una realidad unitaria y simple. El dinero está constituido por dos dimensiones, distintas pero inseparables, semejantes a las dos caras de una moneda. De un lado tenemos el dinero divino y del otro el dinero humano (*). El dinero divino es el que manejan los Estados, la Banca, los Operadores Financieros. El dinero humano es el que corre entre las manos de los contribuyentes. Aunque ambos reciben el mismo nombre, poseen naturalezas por completo diferentes. La naturaleza del dinero divino se expresa en cifras exorbitantes desde la perspectiva del dinero humano. Para empezar a ser considerado en su divinidad, ha de poseer al menos una decena de dígitos, mientras que el dinero humano se expresa en cifras sensiblemente menores. El dinero humano sirve para conseguir algo distinto de sí mismo, cosas por ejemplo. El dinero divino se sirve de las cosas para conseguir aumentarse a sí mismo. El dinero humano es un medio para conseguir bienes y servicios. El dinero divino usa bienes y servicios como medios para sus propios fines. Los fines del dinero humano son abiertos, cambiantes e indeterminados. Los fines del dinero divino se reducen a uno: el indefinido aumento de sí mismo. El dinero humano tiene como finalidad algo distinto de sí; el dinero divino se tiene a sí mismo como finalidad.
Decir la verdad respecto del dinero consiste en sacar a la luz la diferencia entre los dos sentidos que habitan en su identidad. Mentir respecto del dinero consiste en ocultar esa diferencia. Una mentira sobre el dinero es decir que sólo es un medio para conseguir ciertos fines. Por el contrario, el dinero como medio posee también una finalidad propia. Una mentira sobre el dinero es decir que no hay nada más allá de él, siendo su finalidad aquella que determina cualquier otra hasta anularla. Más bien hay que decir que el dinero perpetuamente fracasa en su propósito y perpetuamente lo retoma, por lo tanto algo no deja de resistirse a su empeño. Una mentira sobre el dinero consiste en decir que la desaparición de las trabas que regulan su libre flujo traerá consigo la satisfacción de las necesidades humanas, pues ¿de qué dinero se habla? El dinero divino que fluye en el mercado financiero no busca satisfacer las necesidades humanas sino aumentar su propia rentabilidad. Las necesidades humanas son, para él, un medio a utilizar o una realidad a crear si conducen a un mayor beneficio. Una mentira sobre el dinero consiste en considerar necesario un régimen totalitario para regular su flujo. Al contrario: con eso sólo se sustituye una divinidad por otra. Una mentira sobre el dinero consiste en creer que existe una guerra a muerte entre las diferentes potencias económico-financieras. La hay, desde luego, pero es necesario añadir algo más: entre todas ellas existe un acuerdo absoluto y una fe incuestionada en el dinero divino. Todas ellas muestran una adoración compartida y común a su único Dios. La verdadera guerra se encuentra en otro lugar: allí donde nace algo que no comparte su fe.
(*) Tomamos esta denominación de Agustín García Calvo, Análisis de la Sociedad del Bienestar, Ed. Lucina.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Juegos y lógica: el conductor del autobús en Londres.

Conduces un autobús en Londres que inicia su ruta con cinco viajeros:
  1. En la primera parada nadie se baja y suben siete.
  2. En la segunda parada se baja una y suben tres.
  3. En la tercera parada se bajan dos y suben nueve.
  4. En la cuarta parada se bajan cinco y suben siete.
  5. En la quinta parada se bajan nueve y suben dos.
  6. En la sexta parada se bajan siete y suben una.
Primera pregunta: ¿cuál es el número de viajeros al final del recorrido?
Segunda pregunta: ¿cuál ha de ser la edad del conductor?