viernes, 25 de marzo de 2011

Enterrando a Dios.

Me contaron esta historia hace mucho tiempo y dice así: La II Guerra Mundial ha terminado. Las tropas aliadas avanzan por territorio alemán y descubren los campos de concentración. Un soldado se acerca a uno de ellos. Junto a la entrada descubre a un hombre arrodillado en el suelo, cavando un hoyo en el que deposita con cuidado un pequeño bulto envuelto en harapos. El soldado se acerca y descubre que el bulto es el cuerpo de un niño recién nacido. Cuando pregunta al hombre qué está haciendo, éste le responde:

-Estoy enterrando a Dios