domingo, 20 de marzo de 2011

La inquietud nuclear y el abuelo Marx.


Parque Hanamiyama (Fukushima).
Hace unos días leo el editorial de un importante periódico acerca de la crisis nuclear en Japón. El editorial expone que el gobierno de un país tiene la obligación de velar por la seguridad de sus ciudadanos pero también la de responder a las necesidades energéticas de su sistema productivo. De ahí el editorial deduce que no es adecuada una crítica apresurada al uso de la energía nuclear por lo ocurrido en la central de Fukushima.

Algo me inquieta en ese editorial y es la palabra "pero". La inquietud podría expresarse como sigue. A la hora de tomar decisiones sobre política energética en relación con las centrales nucleares, la seguridad de los ciudadanos no es el único, desde luego, pero tampoco es sin más el primer criterio rector. Y ¿cuál puede ser tan importante -o más- que éste? Las necesidades del sistema productivo.

Si es así, el sistema productivo no está al servicio de las personas, no son ellas su fin y su sentido. Más bien las personas son un recurso (humano) a tener en cuenta -de modo central, desde luego- en el proceso de su despliegue indefinido.

En estos días estamos estudiando con los alumnos de Bachillerato la obra del abuelo Marx (*). Desde la lejanía de otra época, el abuelo Marx escribe: el capital tiene como fin el beneficio, no la satisfacción de las necesidades humanas.

Hoy las noticias sobre el desastre de Fukushima y la frase del abuelo Marx me producen una profunda inquietud.

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(*) Así lo llama a veces irónicamente García Calvo en alguno de sus textos.

5 comentarios:

pabloriver88 dijo...

Estos acontecimientos nos han hecho ver la mentalidad tan diferente que tienen los japoneses. Para ellos, el individuo no tiene tanta importancia como el colectivo, y se sacrifica en beneficio infividual por el bien común. Eso están haciendo los voluntarios que ahora mismo intentan solucionar la falta de refrigeración en la central, arriesgando su vida por los altos niveles de radiación.
Quizá sea eso lo que ocurra, no sé.

Peregrinx dijo...

En mi opinión, es gracias a estos momentos en los que la falsa careta del sistema actual se empieza a agrietar, cuando podemos vislumbrar lo que tras ella se esconde. Bajo esa fachada progresista, se esconde algo antihumano, un sistema donde los beneficios están por encima de las vidas, donde el mercado y el dólar son los dueños del mundo y deciden quienes son ``libres´´ y quienes no.

Me gustaría saber hasta donde llega ese afán de superación económica, a cuántas vidas se seguirá llevando por delante, a cuántas otras mantendrá en la precariedad más ruin, a cuantos pueblos arrasará por expandir el mercado...
Ahora más que nunca, creo que las decisiones más trascendentales para con el futuro se tomarán en nuestra generación... está en nuestras manos elegir ese futuro (o que lo decidan por nosotrxs)

Pido permiso para dejar la dirección de un vídeo que me parece muy interesante para describir de forma breve la situación de la realidad socieconómica actual: http://www.youtube.com/watch?v=30hWWb1tuxA

Roberto del Rey Granell dijo...

Tomaré a lo largo de estas breves líneas el papel de Pepito Grillo (nuestras conciencias, por si alguien no ha visto Pinocho).
El cambio en nuestra forma de vivir se producirá en algún momento, pronto o tarde, suave o bruscamente, y esperemos que usando la razón. Observémonos cada uno de nosotros (españolitos de a pie). En España consumimos el equivalente a NUEVE litros de gasóleo por persona y día en distintas formas de energía y sus manifestaciones. Multiplicad por 365 días, por 46000000 de ciudadanos y os saldrá 151110000000 litros de gasóleo equivalentes a toda la energía gastada tan sólo por España en un año. Ahora pensad en la contaminación que esto origina y que ocurriría si el 75% de los habitantes que no viven como en el primer mundo lo hicieran.
Vayamos a preguntas concretas:
1) ¿Te dejas algún aparato eléctrico en STANDBY?
2) ¿Dejas conectados esos pequeños transformadores de diferentes aparatos?
3) ¿Cuántas veces has cambiado de móvil en los últimos 5 años para seguir haciendo el mismo uso que antes?
4) ¿Has cambiado la pantalla de tu ordenador o televisión tan sólo para que sea más plana? Nota: averigua lo que es el COLTAN.
5) ¿Cuántas veces dejas alimentos sin comer y van a la basura?
6) ¿Durante el invierno en tu casa estás como en la playa y en verano crees ser un esquimal?
7) ¿Cuántas prendas de ropa o calzado adquieres al año y dejas de usarlas estando prácticamente nuevas?
8) ¿Prefieres comprarte un coche de 300 CV en vez de uno de 100 CV para al final ir a 110km/h?
9) ¿Enciendes todas las luces de tu casa aunque sólo estés en una estancia?
10) En definitiva, ¿de vez en cuando te preguntas sobre la trascendencia de tus actos y lo que significaría que el efecto de los mismos se multiplicase por 6000000000 de habitantes de la Tierra?
O UTILIZAMOS LA RAZÓN O EL CAMBIO SERÁ BRUSCO Y CRUEL.

José dijo...

-En este comentario hay desde una entrada hasta un ejercicio en clase, ya sea una tutoría o algunas asignaturas...Gracias por la reflexión.
-Me quedo pensando en la definición tradicional del ser humano como "animal racional". ¿Somos animales racionales? ¿En qué consiste la racionalidad?

yulis0826 dijo...

en estos tiempo las personas tienen una mentalidad muy estraña ej, para los japoneces el individuo no tiene importANCIA COMO EL COLECTIVO