jueves, 21 de abril de 2011

La existencia tiene el poder de renacer.

Encontramos en cada existencia, también la humana, un poder que nos parece del máximo interés para lograr una vida vivida con sentido y plenitud: el poder de renacer. En efecto, la existencia tiene el poder de renacer. ¿Qué sentido podemos dar a una afirmación como ésta? Para acercarnos a la respuesta, observemos la relación entre la existencia y su pasado.

La relación que la existencia guarda con su pasado no consiste en traer al presente la memoria de lo que fue, entendido como el resto de algo que ya no es nada. La existencia tiene el poder de recordar activamente su pasado en el siguiente sentido: es capaz de recrearlo mediante la creación de una nueva existencia, distinta de la primera, en la que sin embargo ésta insiste y resucita en su virtualidad. La nueva existencia trae a presencia en su fecundidad, aquello que ya fue. Y de ese modo, aquello que ya fue, renace en tanto posibilidad y futuro.

En consecuencia, la existencia es capaz de generar otra, distinta de la primera, en la que sin embargo aquella insiste en su poder de recreación y fecundidad. La existencia tiene el poder de superarse a sí misma y engendrar, por encima de su limitación, una nueva en la que la antigua renace en su potencia de futuro. Éste es el sentido de la expresión “la existencia tiene el poder de renacer”.

(Para saber más: "Filosofía del futuro", de Eugenio Trías).

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