sábado, 1 de octubre de 2011

Aquí no hay ningún por qué.

La duda filosófica no consiste en expresar la inseguridad sobre el propio conocimiento, o la incertidumbre entre dos saberes igualmente convincentes sino en poner en cuestión lo que consideramos evidente.  Se trata de dudar de lo indudable. Pero ¿por qué? ¿Por qué preguntarnos por las certezas del mundo cuando nada nos asegura que ese viaje llegue a buen fin? ¿Por qué abrir la puerta a las preguntas cuando no sabemos si el torbellino que irrumpe y nos arrastra acabará con nosotros? Porque lo que acaba con nosotros es la ausencia de interrogación. Allí donde no hay preguntas impera un infierno semejante al que vivió Primo Levi cuando, al intentar que un guardian le explicase por qué no le dejaba coger un témpano en el campo de concentración de Auschwitz, éste le contestó "Hier ist kein Warum", "Aquí no hay ningún por qué".

3 comentarios:

pabloriver88 dijo...

Este tipo de duda filosófica, pienso que se acerca más de lo que creemos a las ciencias exactas. Dudar de lo evidente, hasta lo más extremo, es algo que nos ha chocado en la carrera de Matemáticas. ¡LLegamos a demostrar matemáticamente que x.o=o! Algo que parecía evidente!!
Tanto la ciencia y la filosofía dudan de lo aparentemente indudable.

José dijo...

En ese caso, sería interesante determinar tanto las semejanzas como las diferencias.
-Otra cosa. Han publicado el libro con las disertaciones finalistas de la I Olimpiada filosófica de Madrid, entre las que está la tuya. Puedes descargarte el libro desde el blog de las Olimpiadas o desde éste, en la entrada "Concursos". ¡Enhorabuena!

pabloriver88 dijo...

¡Muchas gracias Jose Manuel! :)