martes, 20 de diciembre de 2011

Descartes y el engaño de los sentidos.

Cuando trabajamos en el aula el tema de Descartes y el engaño de los sentidos, siempre nos damos tiempo para realizar pequeños juegos con los que experimentar ese engaño o, al menos, algunas de las sorpresas que nos tiene preparados. Son muy sencillos:

  • Haces una bola de papel pequeña (1 o 2 cm de diámetro) y la colocas sobre la palma de una mano. Doblas el índice sobre el anular de la otra mano y los pasas sobre la bola en círculos, tocándola con las yemas de ambos dedos. De repente percibirás que no hay una sino dos.
  • Puedes hacer lo mismo pero con tu nariz.
  • Desnudas tu brazo, lo extiendes hacia tu compañero mostrando la cara interior y cierras los ojos. Él comenzará a tocarlo a la altura de la muñeca, para ir subiendo lentamente hacia el codo. Cuando tú creas que ya ha llegado al codo, le dices que pare y abres los ojos. ¿Has acertado?
  • Estás de pie frente a tu compañero. Extiendes un brazo a lo largo del cuerpo y él lo sujeta sin que puedas separarlo. Lo intentas durante unos 15 segundos con fuerza. Pasado ese tiempo, tu compañero suelta de repente el brazo. ¿Qué sientes?
  • Te colocas de pie y perpendicular a la pared, extendiendo un brazo hasta tocarla con la punta de los dedos. Después te das unos golpes en el codo o el antebrazo e intentas de nuevo tocar la pared, si puedes...
  • Descubre el "punto ciego" de tu ojo. Sentado en una mesa, colocas delante de ti dos trozos pequeños de papel (o dos objetos de pequeño tamaño, dos gomas de borrar, dos sacapuntas). Te tapas el ojo derecho. Con el izquierdo mira fijamente el papel de la derecha. Acércate o aléjate lentamente a la mesa hasta que el papel de la izquierda desaparezca (la distancia aproximada suele ser de 25 o 30 centímetros entre tus ojos y el papel).
  • Una persona se tumba sobre una superficie plana (el suelo, una mesa). Dos personas se colocan a la altura de sus tobillos, otras dos a la de las caderas y otras dos a la de los hombros. Colocan sus manos debajo de ella apoyando solo dos dedos en un punto firme para levantarla. Se cuenta hasta tres y la persona tumbada tensa sus músculos con toda su fuerza. Los demás la elevan casi sin esfuerzo a pesar de su peso.
  • Un voluntario se sienta en una silla rodeado por cuatro personas, dos detrás de él y dos a sus costados. Los dos de atrás colocan las manos bajo sus brazos, a la altura de la axila, sólo con dos dedos. Los de los costados colocan las manos bajo sus piernas, por la parte interior de las rodillas, sólo con dos dedos. Intentan levantarlo pero notarán su peso. Para poderlo elevar como si fuera una pluma deben hacer lo siguiente: cinco vueltas en círculo a su alrededor y hacia la derecha. Después, otras cinco vueltas en círculo a su alrededor hacia la izquierda, y lo vuelven a elevar como antes. Su peso apenas se notará.

    Si conoces algún otro juego de este tipo, no dudes en dejárnoslo en un comentario.

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