jueves, 8 de diciembre de 2011

El juego del tiempo.

Ayax y Aquiles
El tiempo es un juego de presencia y ausencia. Como juego consiste en traer lo ausente a la presencia y en llevar lo presente a la ausencia. Juego autorregulado porque sus reglas no son separables de su proceder: no hay reglas por un lado y jugadas por el otro. Sus reglas sólo se revelan participando en él. Y en efecto, vivir es encontrarse participando, nos guste o no, en el juego del tiempo.


En la obra de Sófocles "Ayax" podemos leer:
A todas las cosas el grande e innumerable tiempo
las hace brotar, si no son visibles, mas si se muestran, las oculta.
Me pregunto por la diferencia entre brotar y mostrarse. Tal vez consista en esto: el brotar es el aparecer de las cosas cuando se mantienen en el seno del tiempo, mientras que el mostrarse es el aparecer de las cosas pretendidamente separado del juego temporal. Cuando las cosas pretenden afirmar su independencia del tiempo reciben como respuesta la ocultación. Aquellos seres humanos que han soñado erigir su presencia por encima de las olas del tiempo han sufrido la respuesta del desbordamiento y la inundación ¿En qué consistirá ese aparecer de las cosas que no se separa de lo que las hace nacer, como la corriente marina en el seno del mar, o el relámpago de la nube que lo alberga? Algo debe tener que ver con un cierto renacimiento.

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