martes, 29 de marzo de 2011

Paternidad y fin del nihilismo.

Me cuenta un amigo cercano llamado Manuel qué necesitó para poder tomar la decisión de ser padre:

-Necesité desprenderme de una idea oscura y trágica que había aprendido en la adolescencia y que me acompañaba insistentemente desde entonces. Para mi en aquel tiempo esa idea era la realidad, y le quitaba todo sentido al empeño de ser padre -y a todo lo demás. La idea era ésta: nacemos para morir. Eso era todo. Esa oscura idea aprisionaba mi garganta sin dejarme respirar. Cuando los amores con los que me encontraba me decían "¿por qué no tenemos un hijo?", yo sentía alegría pero también  una profunda tristeza por aquella idea terrible que amenazaba con ahogarme. ¿Para qué traer a alguien al mundo si al final había de morir?

-Pero al final decidiste ser padre ¿verdad?
-Sí.
-¿Y por qué, si nacemos para morir?
-Por que no es la verdad, o al menos no es toda la verdad.
-¿Y cuál es la verdad?
-La verdad es que no somos seres para la muerte, sino seres para la recreación. Mira a tus hijos: en ellos la vida se hace semilla de sí misma.
-Pues no te entiendo.
-Yo a veces tampoco pero ahora no me puedo explicar. ¿No lo oyes? El niño se ha despertado y está llorando.
-Cántale una nana para que se duerma. Dicen que resulta.
-Lo haré. Desde antes de nacer le ponía la música de aquella nana que cantaba Serrat. Entonces se removía en el vientre de su madre y ahora, cuando la vuelve a escuchar, se duerme y descansa.
-¿La que cantaba Serrat? ¿La de Miguel Hernández? Ya sé cual es: la nana de la cebolla.
-Sí, es aquella que decía:

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras

Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

-"Porvenir de mis huesos y de mi amor"...¿A eso te refieres cuando dices que la vida en el hijo se hace semilla de sí misma?
-A algo más, pero ¿cómo era la música que la acompañaba?¿Te acuerdas?
-Me acuerdo. Era así:



Texto completo de Miguel Hernández y tres versiones de la canción en http://antologiapoeticamultimedia.blogspot.com/2006/08/nanas-de-la-cebolla.html#links

viernes, 25 de marzo de 2011

Enterrando a Dios.

Me contaron esta historia hace mucho tiempo y dice así: La II Guerra Mundial ha terminado. Las tropas aliadas avanzan por territorio alemán y descubren los campos de concentración. Un soldado se acerca a uno de ellos. Junto a la entrada descubre a un hombre arrodillado en el suelo, cavando un hoyo en el que deposita con cuidado un pequeño bulto envuelto en harapos. El soldado se acerca y descubre que el bulto es el cuerpo de un niño recién nacido. Cuando pregunta al hombre qué está haciendo, éste le responde:

-Estoy enterrando a Dios

domingo, 20 de marzo de 2011

La inquietud nuclear y el abuelo Marx.


Parque Hanamiyama (Fukushima).
Hace unos días leo el editorial de un importante periódico acerca de la crisis nuclear en Japón. El editorial expone que el gobierno de un país tiene la obligación de velar por la seguridad de sus ciudadanos pero también la de responder a las necesidades energéticas de su sistema productivo. De ahí el editorial deduce que no es adecuada una crítica apresurada al uso de la energía nuclear por lo ocurrido en la central de Fukushima.

Algo me inquieta en ese editorial y es la palabra "pero". La inquietud podría expresarse como sigue. A la hora de tomar decisiones sobre política energética en relación con las centrales nucleares, la seguridad de los ciudadanos no es el único, desde luego, pero tampoco es sin más el primer criterio rector. Y ¿cuál puede ser tan importante -o más- que éste? Las necesidades del sistema productivo.

Si es así, el sistema productivo no está al servicio de las personas, no son ellas su fin y su sentido. Más bien las personas son un recurso (humano) a tener en cuenta -de modo central, desde luego- en el proceso de su despliegue indefinido.

En estos días estamos estudiando con los alumnos de Bachillerato la obra del abuelo Marx (*). Desde la lejanía de otra época, el abuelo Marx escribe: el capital tiene como fin el beneficio, no la satisfacción de las necesidades humanas.

Hoy las noticias sobre el desastre de Fukushima y la frase del abuelo Marx me producen una profunda inquietud.

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(*) Así lo llama a veces irónicamente García Calvo en alguno de sus textos.

sábado, 12 de marzo de 2011

Una cita de "Mi gran boda griega".

Toula Portokalos
"Mi gran boda griega" es una comedia del año 2002  en la que la protagonista, Toula, mujer soltera de mediana edad, intenta conseguir una vida propia frente a la influencia de su gran familia griega que quiere para ella: 1) que se case con un griego; 2) que tenga muchos hijos griegos; 3) que trabaje en el negocio de la familia... griego. Sin estar muy valorada por los críticos de cine, la película fue un gran éxito de taquilla.  Podríamos comentar varios momentos interesantes en ella, pero hoy recordamos sólo uno: al final de la película, el hermano de la protagonista, con un papel secundario, le dice sin embargo algo principal:

-No dejes que tu pasado te dicte lo que eres, pero deja que tu pasado forme parte de lo que vas a ser.

Esas son sus palabras: sencillas, concisas, equilibradas y verdaderas. Y aquí las traemos, para lo que puedan valer.

domingo, 6 de marzo de 2011

Devenir en Nietzsche.

La coupe du devenir. Odilon Redon
El término devenir designa en Nietzsche a la realidad en su carácter singular y sensible. Lo real, en su singularidad, deviene. ¿En qué consiste devenir? En la reiteración e insistencia de lo real en revalidar el propio ser en otro ser que es el mismo siendo diferente, siempre el mismo siempre diferente. Lo propio de lo real en su singularidad es su capacidad para desbordar y exceder lo que es emitiendo, más allá de sí mismo, un ser otro en el que el anterior insiste de modo reproducido y diferenciado: devenir.

Entendido de este modo, el devenir de lo real en su singularidad muestra desde sí mismo dos notas o caracteres que lo especifican: la voluntad de poder y el eterno retorno. En la medida en que el ente singular se autotrasciende en otro ser, desbordándose más allá del límite que lo define, el devenir es voluntad de poder. En tanto es el mismo poder de recreación del singular en ejercicio el que se despliega germinalmente en sucesivas variaciones y reproducciones, el devenir es eterno retorno (1).
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Algunas lecturas sobre este tema:
-Así habló Zaratustra (capítulo: En las islas afortunadas). Nietzsche.
-Ecce homo, epílogo. Nietzsche.
-La filosofía de Nietzche. Deleuze.
-Filosofía del futuro. Eugenio Trías.
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(1) ¿Cómo entender en consecuencia el vivir y el morir?  La vida va más allá de sí creando desde sí otra vida en la que ella misma insiste. La muerte es la diferencia que separa a la vida de su otredad, de esa otredad en la que ella insiste como fecundidad.

Una variación de lo mismo. Lo propio de la realidad sensible y singular es devenir. El devenir es el movimiento por el cual el ser sensible rebasa la limitación que lo define en la recreación de sí mismo a través de la creación de un nuevo ser. En tanto el devenir implica que el ser sensible rebasa sus límites desbordándose en otro, recibe el nombre de voluntad de poder. En tanto que mediante ese desbordamiento el ser sensible se recrea a sí mismo, el devenir recibe el nombre de eterno retorno.