lunes, 13 de febrero de 2012

Resucitando.

Cuando entendemos nuestra vida desde el horizonte de su fecundidad, es decir, desde su poder para trascenderse a sí misma en obras, hijos y frutos, haciéndose semilla de sí misma, el vivir y el morir dejan de oponerse entre sí, como considera toda interpretación nihilista de la vida, para más bien suponerse mutuamente, siendo nacer el morir a aquel que fuiste y siendo morir el nacer a aquel que has de llegar a ser. Este juego asombroso entre ambos se despliega en la existencia como renacimiento. Un ejemplo de esta consideración lo encontramos en la canción de Mercedes Sosa titulada "Como la cigarra", con letra de María Elena Walsh.  Escucharla con detenimiento y emoción es asistir al renacer de la vida en la palabra y la voz que la canta.



Como la cigarra (letra).

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

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