domingo, 1 de julio de 2012

Protección

"Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños".

Kalil Gibran.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo esos días a veces,
que mi cerebro actua como el spiz
hace todo lo posible para que no duerma.
Me quedo metido en la cama
y veo salir el sol mientras muerdo el aire,
mientras muerdo el techo.

Entonces me levanto y parezco un oso panda,
abro la nevera y saco una cerveza,
pongo una canción de esas
con las que puedes hacer 500km
y no darte cuenta.

Salgo a la terraza y el sol ya está puesto,
está caliente y solo,
como yo.

Llega un estribillo bueno y yo sonrío
mientras me meto la mano en los huevos.
Voy a encenderme un cigarro,
después de todo la vida
no está tan mal, ahora me siento bien
aunque las piernas me tiemblen.

Otra vez llegas tú al cerebro,
tú que eres como el spiz,
como un amigo muerto,
como miles de personas gritando
una canción que han escuchado mil veces
pero no pueden dejar de cantar-la.

Entonces intento dormir otra vez.
Putos pájaros.

Anónimo dijo...

Se han abierto las puertas.
Pero las voy a cerrar, afuera los fuelles enrroscados
tratan de avivar las cosas muertas,
los lugares abandonados.
Es algo normal, así que estamos encerrados,
y me imagino que tú eres Nancy y yo Sid,
también cierro las ventanas y los libros
pero abro una botella y una conversación.
Te digo que estás guapa, como una fugitiva, como Bonnie,
como una mamada en un coche, como cuando se estropea el despertador,
como un boxeador sangrando.
Otras veces miento, no ya otras, sino siempre
que sale el sol, y sino sale le amenazo con encender las farolas
o con bajar la persiana para masturbarme y que no me vea.
Rascar las espaldas de la vida no fue un problema nunca,
otros apenas pueden rascarse la cabeza
o des-cantarnos mientras la herrumbre juega a ser sorda.
Se trata de un juego de patio trasero,
y yo te quiero tan pegada a mi
como su sombra al viajero,
nunca fue tan amargo descolgar el teléfono.
Te lo vuelvo a decir, estás guapa como una cerveza fría,
como correrse a la vez las noches de un lunes,
debemos ser fumadores y aspirarnos
hasta que nos hayamos consumido
o hasta que yo deje de ser un limpiabotas o un Dammher.

Anónimo dijo...

Antes me gustaba andar por las vías. Encendía un cigarro, escupía en el suelo e iba por la linde hasta que me apeteciese o hasta que ya no podía pensar más. Me gustaba pensar sobre las vías. Siempre veía dos tipos de vías: las primarias y las secundarias. Las primarias son aquellas que albergaban el tránsito principal, los trenes grandes e importantes y las mercancías valiosas. Las secundarias eran iguales que las primarias, la única diferencia existente es que alguien había decidido que eran menos importantes y no podían hacer frente a la demanda de la primaria. Entonces un día me di cuenta que de eso se trataba, de que los hombres estábamos destinados a ser vías secundarias por capricho de los maquinistas.