martes, 31 de enero de 2012

Tiempo, ritmo y poema.

"En todas las sociedades existen dos calendarios. Uno rige la vida diaria y las actividades profanas; otro, los periodos sagrados, los ritos y las fiestas. El primero consiste en una división del tiempo en porciones iguales: horas, días, meses, años. Cualquiera que sea el sistema adoptado para la medición del tiempo, éste es una sucesión cuantitativa de porciones homogéneas. En el calendario sagrado, por el contrario, se rompe la continuidad. La fecha mítica adviene si una serie de circunstancias se conjugan para reproducir el acontecimiento. A diferencia de la fecha profana, la sagrada no es una medida sino una realidad viviente, cargada de fuerzas sobrenaturales, que encarna en sitios determinados. En la representación profana del tiempo, el 1 de enero sucede necesariamente al 31 de diciembre. En la religiosa, puede muy bien ocurrir que el tiempo nuevo no suceda al viejo. Todas las culturas han sentido el horror del "fin del tiempo". De ahí la existencia de "ritos de entrada y de salida". Entre los antiguos mexicanos los ritos del fuego -celebrados cada fin de año y especialmente al terminar el ciclo de 52 años- no tenían más propósito que provocar la llegada del tiempo nuevo. Apenas se encendían las fogatas en el Cerro de la Estrella, todo el valle de México, hasta entonces sumido en sombras, se iluminaba. Una vez más el mito había encarnado. El tiempo -un tiempo creador de vida y no vacía sucesión- había sido re-engendrado. La vida podía continuar hasta que ese tiempo, a su vez se desgastase. Un admirable ejemplo plástico de esta concepción es el Entierro del Tiempo, pequeño monumento de piedra que se encuentra en el Museo de Antropología de México: rodeados de calaveras, yacen los signos del tiempo viejo; de sus restos brota el tiempo nuevo. Pero su renacer no es fatal. Hay mitos, como el del Grial, que aluden a la obstinación del tiempo viejo, que se empeña en no morir, en no irse: la esterilidad impera; los campos se agostan; las mujeres no conciben; los viejos gobiernan. Los "ritos de salida" -que casi siempre consisten en la intervención salvadora de un joven héroe- obligan al tiempo viejo a dejar el campo a un sucesor.

Si la fecha mítica no se inserta en la pura sucesión, ¿en qué tiempo pasa? La respuesta nos la dan los cuentos: "Una vez había un rey..." El mito no se sitúa en una fecha determinada, sino en "una vez...", nudo en el que espacio y tiempo se entrelazan. El mito es un pasado que también es un futuro. Pues la región temporal en donde acaecen los mitos no es el ayer irreparable y finito de todo acto humano, sino un pasado cargado de posibilidades, susceptible de actualizarse. El mito transcurre en un tiempo arquetípico. Y más: es tiempo arquetípico, capaz de re-encarnar. El calendario sagrado es rítmico porque es arquetípico. El mito es un pasado que es un futuro dispuesto a realizarse en un presente. En nuestra concepción cotidiana del tiempo, éste es un presente que se dirige hacia el futuro pero que fatalmente desemboca en el pasado. El orden mítico invierte los términos: el pasado es un futuro que desemboca en el presente. El calendario profano nos cierra las puertas de acceso al tiempo original que abraza todos los tiempos, pasados o futuros, en un presente, en una presencia total. La fecha mítica nos hace entrever un presente que desposa el pasado con el futuro. El mito, así, contiene a la vida humana en su totalidad; por medio del ritmo actualiza un pasado arquetípico, es decir, un pasado que potencialmente es un futuro dispuesto a encarnar en un presente. Nada más distante de nuestra concepción cotidiana del tiempo. En la vida diaria nos aferramos a la representación cronométrica del tiempo, aunque hablemos de "mal tiempo" y de "buen tiempo" y aunque cada treinta y uno de diciembre despidamos al año viejo y saludemos la llegada del nuevo. Ninguna de estas actitudes, residuos de la antigua concepción del tiempo, nos impide arrancar cada día una hoja al calendario o consultar la hora en el reloj. Nuestro "buen tiempo" no se desprende de la sucesión; podemos suspirar por el pasado -que tiene fama de ser mejor que el presente- pero sabemos que el pasado no volverá. Nuestro "buen tiempo" muere de la misma muerte que todos los tiempos: es sucesión. En cambio, la fecha mítica no muere: se repite, encarna. Así, lo que distingue la tiempo mítico de toda otra representación del tiempo es el ser un arquetipo. Pasado susceptible siempre de ser hoy, el mito es una realidad flotante, siempre dispuesta a encarnar y volver a ser.

La función del ritmo se precisa ahora con mayor claridad: por obra de la repetición rítmica el mito regresa. Hubert y Mauss, en su clásico estudio sobre este tema, advierten el carácter discontinuo del calendario sagrado y encuentran en la magia rítmica el origen de esta discontinuidad: "La representación mítica del tiempo es esencialmente rítmica. Para la religión y la magia el calendario no tiene por objeto medir, sino ritmar el tiempo"(*). Evidentemente no se trata de "ritmar el tiempo" -resabio positivista de estos autores- sino de volver al tiempo original. La repetición rítmica es invocación y convocación del tiempo original. Y más exactamente: recreación del tiempo arquetípico. No todos los mitos son poemas pero todo poema es mito. Como en el mito, en el poema el tiempo cotidiano sufre una transmutación: deja de ser sucesión homogénea y vacía para convertirse en ritmo. Tragedia, epopeya, canción, el poema tiende a repetir y recrear un instante, un hecho o conjunto de hechos que, de alguna manera, resultan arquetípicos. El tiempo del poema es distinto al tiempo cronométrico. "Lo que pasó, pasó", dice la gente. Para el poeta lo que paso volverá a ser, volverá a encarnar. El poeta, dice el centauro Quirón a Fausto, "no está atado por el tiempo". Y éste le responde: "Fuera del tiempo encontró Aquiles a Helena". ¿Fuera del tiempo? Más bien en el tiempo original. Incluso en las novelas históricas y en las de asunto contemporáneo el tiempo del relato se desprende de la sucesión. El pasado y el presente de las novelas no es el de la historia, ni el del reportaje periodístico. No es lo que fue, ni lo que está siendo, sino lo que se está haciendo: lo que se está gestando. Es un pasado que re-engendra y re-encarna. Y reencarna de dos maneras; en el momento de la creación poética, y después, como recreación, cuando el lector revive las imágenes del poeta y convoca de nuevo ese pasado que regresa. El poema es tiempo arquetípico, que se hace presente apenas unos labios repiten sus frases rítmicas. Esas frases rítmicas son lo que llamamos versos y su función consiste en re-crear el tiempo".

Octavio Paz, El arco y la Lira.

(*) H. Hubert y M. Mauss, Mélanges d´historie des religions. París, 1929.

miércoles, 25 de enero de 2012

Invitación a las II Olimpiadas filosóficas de la Comunidad de Madrid.

Invitamos a nuestros alumnos de 1º y 2º de Bachillerato a participar en las II Olimpiadas filosóficas de Madrid con una disertación sobre el siguiente tema:

¿Vivimos en Democracia?
La estructura de tu disertación debe seguir de cerca las indicaciones expuestas a continuación:

Los criterios de correción que debes tener en cuenta los encontrarás en el blog de los organizadores:
 
La disertación debe tener una extensión máxima de cuatro páginas (9.000 caracteres o 1.600 palabras), que respetarán el siguiente formato: 

    • Tipo de letra: Times New Roman
    • Tamaño: 12 puntos
    • Margen izquierdo y derecho: 3 cm.
    • Margen superior e inferior: 2,5 cm.
    • Espacio interlineal: 1,5
Debes enviarla antes del viernes 24 de Febrero a la siguiente dirección:

martes, 17 de enero de 2012

Trabajos para 1º de Bachillerato (2ª evaluación).

Ya tienes las instrucciones para realizar el trabajo correspondiente a la segunda evaluación en el curso de Filosofía y Ciudadanía en esta dirección:

miércoles, 11 de enero de 2012

Trabajos para 2º de Bachillerato (2ª evaluación)

Ya puedes acceder a las instrucciones para realizar el trabajo correspondiente a la segunda evaluación en el curso de Historia de la Filosofía en esta dirección:

lunes, 9 de enero de 2012

Modelo de PAU en la Comunidad de Madrid para Historia de la Filosofía.

Aquí tienes el modelo de la PAU para Historia de la Filosofía en la Comunidad de Madrid desde el curso 2011-2012, incluídos los criterios de evaluación.

sábado, 7 de enero de 2012

¿Qué sabes de los Presocráticos?.

De Filolaberinto


1. Para los Presocráticos:

    La Naturaleza está constituida por fuerzas divinas cuyo favor ha de ser conquistado mediante el sacrificio.

    La Naturaleza está constituida por elementos físicos cuyas leyes, no fundadas en una voluntad arbitraria, pueden ser conocidas.

2. La Filosofía y el Mito:

    No tienen nada en común. El mito es un relato fantástico y la filosofía una actividad racional.

    Tienen en común los interrogantes que se plantean: en qué consiste el Universo y qué debe hacer el ser humano para vivir en él.

3. Para Demócrito:

    La Naturaleza está constituida por átomos.

    La Naturaleza está constituida por átomos y vacío.

4. Para Parménides:

    La Naturaleza es una, eterna e inmóvil.

    La Naturaleza es múltiple, temporal y en movimiento.

5. Para Tales, Anaximandro y Anaxímenes, el elemento físico que constituye la Naturaleza es:

    El aire para Tales, el agua para Anaximandro y lo indeterminado para Anaxímenes.

    El agua para Tales, lo indeterminado para Anaximandro y el aire para Anaxímenes.

6. Para la escuela pluralista la Naturaleza está constituida por:

    Homeomerías para Empédocles y aire, agua, tierra y fuego para Anaxágoras.

    Homeomerías para Anaxágoras y aire, agua, tierra y fuego para Empédocles.

7. Zenón:

    Desarrolla las aporías del movimiento.

    Desarrolla las aporías de la serie infinita de causas.

8. Para Heráclito:

    La Naturaleza es luz, siempre viviente, que se enciende y apaga según medida.

    La Naturaleza es fuego, siempre viviente, que se enciende y apaga según medida.

miércoles, 4 de enero de 2012

Recuperar la 1ª evaluación.

Recordamos a nuestros alumnos que ya están en la intranet del colegio las notas correspondientes a los exámenes de recuperación de Filosofía y Ciudadanía y de Historia de la Filosofía. La revisión se hará en clase, pero puedes enviar tus preguntas al correo clasesjm@hotmail.com.
Feliz año 2012 y buen regreso a las aulas.

martes, 3 de enero de 2012

¿En qué consiste vivir?

Durante el curso 2008-9, estudiando el tema de Ortega y Gasset, un alumno de 2º de bachillerato llamado Javier S. contestó a la pregunta "en qué consiste vivir" con el siguiente dibujo:


En pocos minutos y con gran habilidad expresó una interpretación de la vida que no puede dejarnos indiferentes. ¿Tiene razón este dibujo? Después de tantas preguntas, tantas búsquedas y tantos afanes en los que los seres humanos andan empeñados ¿todo se reduce a eso? Sinceramente pensamos que no, pero nos resulta dificil elaborar ese "no" y dar razones (sean vitales, poéticas, simbólicas, fronterizas o de otro tipo) que lo justifiquen. Este dibujo es para nosotros un reto que pide respuesta. Intentaremos dar algunos pasos en su dirección. La siguiente reflexión es sólo uno de ellos.

La vida no se agota en ser un proceso que nos lleva de la infancia a la juventud, de la juventud a la madurez y de ésta a la vejez. Tampoco se agota en ser una lucha de todos contra todos, o en el intento por realizar nuestros sueños o en un despeñarse irremisiblemente en el olvido. Una experiencia más amplia de aquello en lo que consiste vivir nos enseña lo siguiente: la vida consiste en ir haciéndose semilla de sí misma.

En efecto: la vida en su transcurrir no camina sin más hacia su desaparición, sino que se va haciendo semilla de sí misma. Puedes contemplar este fenómeno singular observando, por ejemplo, el desarrollo de una planta en casa, en la terraza, en un jardín o en el campo. Detente y observa este árbol. De la semilla plantada en la tierra brotan raíces con las que se alimenta y crece, elevándose hacia lo alto con un fino tallo que se hace tronco después. Y de ese tronco brotan ramas que abiertas al aire van desplegándose en frutos de los que nace… una semilla. La semilla, tras un tiempo, cae para ocultarse de nuevo bajo la tierra y desde ella, brotar. ¿Qué significa entonces para el árbol el paso del tiempo? ¿Significa únicamente ir separándose del suelo nutricio con ímpetu al principio, con menos fuerza después, alzándose cuanto puede hacia la luz y el aire para, un día, comenzar a decaer, perdiendo ternura su tallo, haciéndose cada vez más rugoso su tronco hasta secarse y derrumbarse? No puede significar sólo eso, porque ese proceso es a la vez, e inseparablemente, un ir haciéndose la planta semilla de sí misma, afirmándose la rama en la flor, la flor en el fruto y el fruto en la semilla. Y entonces advertimos la paradoja en la que consiste todo este devenir: a medida que la planta se acerca a su fin, se acerca también a su principio. A la vez que se hace más vieja, se hace más joven. Acercándose a su término, se acerca a su nacimiento ¿Por qué? Porque la vida consiste en hacerse semilla de sí misma. A la vez que pasa el tiempo y envejece, y sus ramas pierden frescura, y sus hojas transparencia y verdor, a la vez rejuvenece como fruto del que nace una semilla de sí misma. El futuro del árbol no es la muerte, es la semilla. Por eso, acercarse al final es acercarse al principio, hacerse anciano es hacerse niño, envejecer es rejuvenecer. Paradoja letal para el sentido común.

Atrevámonos entonces a seguir pensando. El pasar de la vida no es el pasar de los días que faltan para la muerte, es un hacerse irremediablemente semilla de sí misma. Te contarán que no es así, que todo esto no son sino palabras vacías y que la verdad es sólo la mitad de todo este asunto, que vivir es crecer, madurar, envejecer y morir. Pues bien: ahí se abre una ocasión para un pensamiento propio. La muerte es la última palabra sobre la vida cuando negamos a la vida su fecundidad, su poder hacerse otra. Piensa, observa, mira, intenta estar a la altura de lo que puedes descubrir. Y eso que podrás descubrir es sencillo: la vida se va haciendo semilla de sí misma. 


¿Será ese nuestro destino?