martes, 21 de febrero de 2012

Un problema sobre el concepto de persona.

1) Si recorremos brevemente la historia del concepto de persona, podemos descubrir algunas de sus principales características. En la Antigua Grecia designa la máscara del actor teatral, el personaje representado en el escenario. En Roma es el sujeto legal, portador de derechos y deberes. En la Edad Media se refiere al Dios cristiano (las tres personas divinas) y al ser humano concebido como sustancia individual de naturaleza racional. Desde la Ilustración, la persona es el ser libre, autónomo y digno. De esta historia podemos concluir lo siguiente: la persona es un ser social, sujeto de derechos y deberes, autosuficiente, racional, autónomo y no instrumentalizable, verdadero fin en sí mismo y no medio para otra cosa.

2) Pero se plantea un problema. El ser humano ¿deja de ser persona si pierde alguna de las características anteriores, por ejemplo, cuando ya no puede (o aún no puede) hacerse cargo de su propia vida? El niño recién nacido, el anciano senil, el demente, el accidentado sin actividad cerebral ¿no son personas? Y si lo son ¿en qué consiste su ser persona, si carecen de autonomía o lenguaje?

miércoles, 15 de febrero de 2012

La experiencia estética.

La experiencia estética, el encuentro con la belleza, afecta a nuestra sensibilidad, a nuestra inteligencia, a toda nuestra persona, con una intensidad que la distingue del resto. Se suele caracterizar por 1) el poder que tiene para transformar nuestra visión de la realidad, aligerando la vida en sus dificultades y descubriendo en ella nuevas posiblidades, 2) por alterar nuestra vivencia cotidiana del tiempo como sucesión irreversible, desprendiendo de ella un instante eterno, 3) por procurarnos el olvido de nosotros mismos, en beneficio de aquella realidad que acogemos en nuestra experiencia, 4) por su intensidad, imborrable en la memoria pero breve y pasajera.

Si recordar es volver a vivir ¿puedes recordar alguna experiencia semejante, o que al menos posea alguna de estas características?¿Puedes contarnos cuál fue esa novela, esa canción, ese cuadro, esa película que te impresionó y que fue y es importante para ti? Todos ellos podrán ser ejemplos de experiencia estética.

lunes, 13 de febrero de 2012

Resucitando.

Cuando entendemos nuestra vida desde el horizonte de su fecundidad, es decir, desde su poder para trascenderse a sí misma en obras, hijos y frutos, haciéndose semilla de sí misma, el vivir y el morir dejan de oponerse entre sí, como considera toda interpretación nihilista de la vida, para más bien suponerse mutuamente, siendo nacer el morir a aquel que fuiste y siendo morir el nacer a aquel que has de llegar a ser. Este juego asombroso entre ambos se despliega en la existencia como renacimiento. Un ejemplo de esta consideración lo encontramos en la canción de Mercedes Sosa titulada "Como la cigarra", con letra de María Elena Walsh.  Escucharla con detenimiento y emoción es asistir al renacer de la vida en la palabra y la voz que la canta.



Como la cigarra (letra).

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

viernes, 10 de febrero de 2012

Aviso para caminantes en el laberinto.

Cuando entendemos nuestra vida prescindiendo de su fecundidad, es decir, de su poder para trascenderse a sí misma en obras, hijos y frutos, haciéndose de este modo semilla de sí misma, queda convertida en "habitante de un país oscuro", reducida a ser cuanto le pasa entre su inicio y su fin. La vida se despeña hacia la muerte y todos los afanes que ocupan su presente revelan su vaciedad última. Esa revelación lúcida del vacio que se oculta tras todas las cosas, cuando todas ellas son entendidas fuera del horizonte de la recreación fecunda, es el nihilismo. Un ejemplo de él lo encontramos en esta bella y terrible canción de Johnny Cash, escrita al final de su vida, cuando ese fin no es ocasión para el desbordamiento intempestivo de la vida, sino término definitivo. Tomémosla como un aviso para quienes recorren el laberinto.


Otro aviso para caminantes, esta vez con Coldplay, en "Si en algún momento llegas a creerte rey del mundo".