sábado, 28 de diciembre de 2013

Herodes y los inocentes

"Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos".
                                                                                        (Mt 2, 16)
 
¿Quién cumple hoy el papel de Herodes? ¿Y quién el de los inocentes?

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Un nuevo comienzo

La natividad de Fra Angélico
No solemos reparar en la novedad que un nacimiento trae consigo al mundo en el que acontece. Por esa razón, en una fecha como ésta, es conveniente volver a leer a Hanna Arendt:
"Lo nuevo siempre se da en oposición a las abrumadoras desigualdades de las leyes estadí­sticas y de su probabilidad, lo nuevo aparece siempre en forma de milagro. El hecho de que el ser humano sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Y una vez más, esto es posible debido sólo a que cada ser humano es único, de tal manera que con cada nacimiento entre algo singularmente nuevo en el mundo".
                                    Hannah Arendt, La condición humana

lunes, 23 de diciembre de 2013

Tiempo de Navidad

El tiempo navideño es un tiempo de celebración, de descanso, de vacaciones, de reencuentro con familiares y... de recuerdos. Al volver a celebrar la navidad a través de los ojos de los niños, recordamos nuestras navidades. Al reencontrarnos con los familiares en los días señalados recordamos también a aquellos que no están con nosotros para compartirlas. 

Siendo la Navidad un tiempo de recuerdos, es conveniente distinguir entre hacer memoria y recordar, porque su confusión puede hacernos perder una razón para la alegría en este tiempo de celebración.

Hacer memoria es traer al presente la imagen muerta de un pasado que ya no es nada. Por esa razón, los sentimientos que lo acompañan son la melancolía, la añoranza y la tristeza, junto con la percepción de lo transitorio de la realidad. Recordar, sin embargo, es distinto: tiene algo de resurrección y renacimiento. Los sentimientos que lo acompañan son la sorpresa por el reencuentro y la alegría.  Recordar significa dejar que el presente sea fecundado por el pasado, por su presencia singular, sus insinuaciones, sus sugerencias, sus preguntas, sus retos,  para  así hacerlo nacer a un verdadero futuro, evitando la repetición perpetua de lo mismo. Lo que llamamos pasado guarda al porvenir en su seno, como el Dios Cronos guardaba en el vientre a sus hijos devorados para que no ocuparan su lugar. Pues bien, dejémosles renacer y re-cordemos, volviendo a pasar lo que fue por el corazón. Celebremos la Navidad recordando.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Invictus, poema de William Ernest Henley

En la noche que me envuelve
negra como un pozo insondable
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado,
jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años me halla
y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán recto haya sido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.
(Traducción del doblaje al español de la pelicula Invictus (2009) dirigida por Clint Eastwood)


Texto original:
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

martes, 17 de diciembre de 2013

Un secreto

¿Estás seguro de que quieres conocerlo? ¿No será demasiado pronto para ti? Mejor deja de leer este texto. No dirás que no te he advertido. 

Si aún lo sigues leyendo, te lo contaré. Al fin y al cabo no va a salir de aquí, pero guárdame el secreto.

Eso a lo que llamamos “vivir”, con sus afanes y preocupaciones, con sus anhelos, deseos, fracasos y éxitos, consiste simplemente en una cierta manera de morir, nada más. De eso se trata al final, después de tantos ruidos y distracciones en los que se ocupa nuestra vida.

Con razón te preguntarás: ¿acaso hay diferentes maneras de morir?, ¿no son todas lo mismo? En absoluto. Al menos hay dos. La fecunda y la estéril. La primera hace de tu vida y tu muerte una tierra fértil de la que puede nacer algo distinto de ti, en lo que, sin embargo, perduras. La segunda te encierra en tus límites, haciendo de ellos un terreno seco, incapaz de dar lugar a novedad alguna. Te da un nombre al precio de arrancarte el futuro.

Ahora he de hacerte una pregunta: ¿aceptarás la inmortalidad propia de los seres mortales, perdurando en las semillas que nacen de ti, siendo tú mismo un cierto renacer, un presente en el que renace un pasado rebosante de futuro, o huirás de ella y la negarás, aferrándote a la ilusión de un nombre que te salve del torbellino del devenir? ¿Serás como el viejo Cronos que devora a sus hijos porque no se reconoce en ellos, o como el niño que olvida, nace y comienza de nuevo?


No conozco tu respuesta. Mientras la voy descubriendo, por favor, guárdame el secreto porque, al final, se trata simplemente de eso.

viernes, 13 de diciembre de 2013

A qué se refiere la palabra “Dios”

Ahora que estamos estudiando a autores medievales, los alumnos de 2º de Bachillerato han escrito una disertación sobre el siguiente tema: ¿a qué se refiere -para ti- la palabra “Dios”?. La estructura de la disertación tiene tres partes. En la primera exponen directamente y sin argumentar su respuesta personal a la pregunta. En la segunda desarrollan argumentos que la justifiquen, añadiendo ejemplos y respuestas a posibles objeciones. En la tercera elaboran una conclusión breve en la que se muestra cómo los argumentos llevan a la conclusión.

Las respuestas a la pregunta han sido varias, pero pueden resumirse en dos: 1) la palabra “Dios” se refiere a un ser poderoso, creador, providente, preocupado por la suerte del ser humano, fuente de alegría, compañía y esperanza; 2) La palabra “Dios” se refiere a una invención del ser humano creada para encontrarle un sentido a la finitud, al dolor, a la muerte, una ficción a la que las personas se aferran para poder soportar el sufrimiento, utilizada también para dominar a otros seres humanos.

En este punto, una alumna dijo que para ella Dios no era semejante a un clavo ardiendo al que acudir ante los problemas de la vida. Más bien se trata de que uno se siente acompañado por algo o alguien a quien no se aferra, pero que da aliento y esperanza. Un alumno le contestó que "eso" es en realidad una parte de nosotros mismos que colocamos fuera de nosotros y luego desconocemos.

Esa discusión me dejó pensando. Ambas respuestas, aunque se oponen en un primer momento, comparten una experiencia común: la de vivir sintiéndose acompañado por algo o alguien que puede dar aliento y esperanza. Esa experiencia era compartida por más alumnos. La cuestión es quién es ese alguien. ¿Se trata de uno mismo, disfrazado de otro, o de otro en uno mismo?



*     *     *     *     *     *     *


Mientras sigo pensando en las relaciones entre lo Mismo y lo Otro, le pregunto también a mi amigo Manuel. Manuel, nihilista durante tantos años, y más o menos recuperado desde que descubrió la paternidad, me dice que no sabe a qué se refiere la palabra Dios, pero que debe ser a algo parecido a lo que él llama "el árbol de la vida". Sobre el árbol de la vida" me cuenta esto:
No conozco el árbol de la vida, pero lo imagino semejante a un árbol grande y frondoso, lleno de hojas y frutos, que se renueva sin fin. En el árbol de la vida nos movemos y vivimos: somos sus ramas y hojas. Si nos arrancan del árbol nos marchitamos y nos secamos, pero unidos a él damos frutos. Las ramas no son nada sin el árbol y el árbol no es nada sin sus ramas. Cada uno no puede ser quien es sin el otro y ambos a una son vida renovada y sin término. La vida del árbol es muy especial porque es capaz de hacer algo asombroso: convertirse en semilla. El árbol grande y sus ramas frondosas se hacen semilla que cae a la tierra y en ella se oculta. De esa semilla vuelve a brotar poco a poco el otro y mismo árbol inmenso y sus ramas verdes que, encontrándose, se saludan sonrientes. Así es de especial y admirable el árbol de la vida, su nacer muriendo y su morir naciendo. Por eso no hay que olvidar que la rama sola no es una rama. La rama es siempre rama del árbol que en el fruto y la semilla se renueva sin término.
Estas cosas me cuenta mi amigo Manuel. ¡Quien le ha visto y quién le ve!

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mandela en la Memoria

Me impresionan las imágenes en la televisión de tantas  personas por las calles de Soweto, Pretoria y otras ciudades sudafricanas, bailando y cantando en homenaje a la vida de Madiba, Nelson Mandela. Son estas personas desconocidas, y no tanto las conocidas y sus previsibles mensajes de condolencia, las que nos descubren el verdadero sentido de su fallecimiento. La vida de Mandela ha llegado a su fin, pero no por eso se despeña en la nada, ni se aniquila cuanto hizo y fue. Al contrario, su fallecimiento no es el final de cuanto ha sido, sino el repliegue de una vida singular en el seno de la Memoria (popular, colectiva, Mnemosyne), desde la cual puede ser evocado, celebrado, recreado. Desde esa Memoria insiste el misterio de este hombre asombroso, conocedor del secreto del perdón, la generosidad y la reconciliación. Los hombres y mujeres que cantan en Soweto o Pretoria por el fallecimiento de Mandela son sabios: lloran su muerte celebrando su vida.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Preocupaciones

La mayor parte del tiempo andamos preocupados por cosas que no van a pasar y, si pasan, descubrimos que no son como las habíamos imaginado.