martes, 11 de marzo de 2014

Un texto de Kant para comentar

“Hasta ahora se admitía que todo nuestro conocimiento tenía que regirse por los objetos; pero todos los ensayos, para decidir a priori algo sobre estos, mediante conceptos, por donde sería extendido nuestro conocimiento, aniquilábanse en esa suposición. Ensáyese pues una vez si no adelantaremos más en los problemas de la metafísica, admitiendo que los objetos tienen que regirse por nuestro conocimiento, lo cual concuerda ya mejor con la deseada posibilidad de un conocimiento a priori de dichos objetos, que establezca algo sobre ellos antes de que nos sean dados. Ocurre con esto como con el primer pensamiento de Copérnico quien, no consiguiendo explicar bien los movimientos celestes si admitía que la masa toda de las estrellas daba vueltas alrededor del espectador, ensayó si no tendría mayor éxito haciendo al espectador dar vueltas y dejando en cambio las estrellas inmóviles”.

                                                          Kant. Crítica de la razón pura.



  • Exponer las ideas presentes en el texto y la relación que hay entre ellas.

1 comentario:

José dijo...

En este texto encontramos tres ideas. La primera afirma que hasta ahora el conocimiento se ha dejado determinar y condicionar por los objetos: "Hasta ahora se admitía que todo nuestro conocimiento tenía que regirse por los objetos", teniendo como resultado la imposibilidad de un conocimiento de ellos a priori, independiente de la experiencia. La segunda idea afirma que , a partir de ahora, ha de ensayarse otra posibilidad, la de que sean los objetos los que tengan que regirse y determinarse por el conocimiento: "Ensáyese pues una vez si no adelantaremos más (...) admitiendo que los objetos tienen que regirse por nuestro conocimiento". El resultado será hacer posible un conocimiento a priori de los mismos. La tercera idea afirma que tal giro se ha dado ya de forma semejante en el pensamiento de Copérnico, "Ocurre con esto como con el primer pensamiento de Copérnico", quien explicará los movimientos celestes haciendo girar al espectador inmóvil alrededor de las estrellas móviles.

La relación que hay entre estas ideas es la siguiente. Las dos primeras ideas se oponen entre sí, puesto que la primera afirma que los objetos rigen el conocimiento y la segunda sugiere que sea el conocimiento quien ha de regir los objetos. La tercera idea es un ejemplo de la segunda y de su éxito frente a la primera, al indicar que el giro copernicano ha permitido explicar mejor los fenómenos celestes.