lunes, 9 de junio de 2014

Sueños y realidad


Los sueños no son la realidad (contra el infantilismo del niño)

pero no hay realidad sin sueños (contra el cinismo del adulto).

La cuestión es guardar el equilibrio (a favor de la madurez) ...

1 comentario:

Lucía Roldán Santamaría de 1º D (Bachillerato) dijo...

Estoy de acuerdo con que no sólo son los sueños (que no son reales) o con que no haya realidad sin sueños, sino que hay que establecer ese equilibrio entre ambas teorías.
Desde mi punto de vista, yo pienso, que cuando asimilas la realidad en su totalidad y diferencias qué cosas son reales y cuáles no lo son, ya no existiría esa parte de soñar, de forma que sino fueras una persona muy positiva, tan positiva que tendrías que sacar de todo lo malo de la realidad (que es una gran parte) podría llevarte a la muerte, porque es dura la realidad en la que vivimos.
La realidad no es fácil de asimilar (como he comentado antes), no es perfecta, por eso los seres humanos necesitamos guardar el equilibrio entre realidad y sueños. Necesitamos que también existan en nuestras vidas los sueños. Porque si sólo existiera la realidad viviríamos solamente un tiempo hasta que ya no soportaríamos esa vida que es tan real pero a la vez tan dura..., por lo tanto, nos rendiríamos, acabando con nuestras propias vidas. Y si solo existieran los sueños estaríamos viviendo en la irrealidad (una fantasía), por decirlo de alguna manera, no estaríamos viviendo, es decir, todo sería una farsa, nada sería tal como lo percibes, y algunos llegarían a una fantasía de un mundo perfecto (que no existe). También existen los sueños muy tenebrosos (los malos o negativos) porque no hay que descartar que una pesadilla, es un sueño, pero con unos hechos negativos, malos y tristes (esos de los que nunca quieres volver a recordar).
Por lo tanto, algunos viviríamos en esas pesadillas llevándonos también a no poder soportarlas, como en la realidad por sí sola.
Por eso hay que establecer ese equilibrio, gracias a eso maduramos de alguna o otra forma con el tiempo.