viernes, 5 de septiembre de 2014

Sobre el Cielo y el Infierno

¿En qué consisten el Cielo y el Infierno? El siguiente relato nos ayuda a responder a esta pregunta:

Un belicoso samurai desafió en una ocasión a un maestro zen a que explicara el concepto de cielo e infierno. Pero el monje respondió con desdén:
- "No eres más que un patán... ¡No puedo perder el tiempo con individuos como tú!".

Herido en lo más profundo de su ser, el samurai se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y gritó con todas sus fuerzas:
- "Podría matarte por tu impertinencia".

- "Eso", repuso el monje con calma, "es el infierno".

Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro señalaba con respecto a la furia que lo dominaba, el samurai se serenó, envainó la espada y se inclinó, agradeciendo al monje la lección.

- "Y eso", añadió el monje, "es el cielo".

1 comentario:

Inés Montes (1ºBach C) dijo...

El relato, interpreto, que da a entender que el infierno es cualquier tipo de malestar, molestia, desagrado, hacia los demás; mientras que el cielo es el estado en el que muestras interés y agradecimiento hacia otras personas.
En el relato hay algunas cosas curiosas, que a mi me llaman la atención. En el fondo, da a entender que todos nuestros actos (los que pueden determinar que acabemos en el cielo o en el infierno) van dirigidos a otras personas. Lo cual me lleva a plantearme una cuestión: ¿Realmente todos los actos, buenos o malos,lo son en función de la reacción de alguna persona? ¿es posible realizar un acto que sea posible sin la intervención de otra persona, y que no vaya a afectar a otra persona? ¿y si en realidad existen, serían buenos o malos?
Otra cosa que me llama la atención, es el concepto de infierno. Lo cual, en cierto modo, me choca, pues yo siempre he pensado que los desacuerdos solo pueden ser beneficiosos, pues te permite aprender de la persona con la que discrepas y crecer en sabiduría. ¿Es el infierno estar en desacuerdo con algo?
Si podría serlo la reacción a ese desacuerdo, en eso coincido. No es bueno para nadie dejarse llevar por la ira y tomar decisiones precipitadas, pero tampoco creo que sea algo especialmente idílico un mundo en el que nadie discuta con nadie para evitar ataques de ira.