lunes, 28 de abril de 2014

Diario de clase: ponerle nota a la felicidad

 
Hoy en las clases de 1º hemos intentado ponerle nota a la felicidad. Para ello entendimos que nuestra felicidad está compuesta por tres dimensiones: 1) realizar los propios fines, 2) alcanzar autonomía y 3) disfrutar de placer y bienestar. Pues bien, en este momento de tu vida ¿vas realizando tus propios fines y metas? ¿en qué grado eres independiente? ¿disfrutas de una vida placentera? Responde a cada pregunta con una valoración entre el cero y el diez, haz la media y habrás puesto nota a tu felicidad.

¿Estás aprobado?

domingo, 27 de abril de 2014

Comienzo y final del amor

El amor comienza cuando la admiración por otra persona nos deja sin palabras y llega a su final cuando no encontramos palabras para explicar por qué la hemos admirado alguna vez.

sábado, 19 de abril de 2014

La soledad de América Latina según García Márquez

"La soledad de América Latina" es el título del discurso que Gabriel García Márquez dió al recibir el Premio Nobel de Literatura en el año 1982.  De los muchos fragmentos que se podrían subrayar destaco éste:

Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: «Me niego a admitir el fin del hombre». No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

viernes, 18 de abril de 2014

Superación de límites o el infinito en casa

Escribe Hegel:

«Algo no puede ser dotado o sentido como límite, falta, barrera... sino porque quien lo nota está simplemente más allá de tal límite, privación o barrera. Es, pues, sencillamente, inconsecuencia no ver que el mero hecho de designar algo como finito o limitado encierra la prueba de la presencia real en él de lo infinito y de lo ilimitado; y que solamente puede tenerse conciencia de un límite en cuanto lo ilimitado está dentro de tal límite en la conciencia misma» (Enzyklop. d. phil. Wissenschaften. § 60).
 
Añade García Bacca:

"El darse de cabezadas contra una pared sólo es posible porque quien se da de cabezadas puede y de alguna manera está más allá de la pared. El tropezar con un límite se hace en virtud de una trans-finitud. Y como la potencia expansiva, transfinita del vapor encerrado en los límites de una caldera pone en movimiento esa cosa férreamente aprisionadora y delimitante que es una locomotora, así la multiforme potencia de infinitud que hay en cada cosa, sobre todo en el hombre, tropieza contra las barreras ónticas -este cuerpo, número fijo de sentidos y de estos sentidos, número fijo de categorías...- y esta lucha en la misma cosa entre finitud y transfinitud, entre cosa y ser, pone en movimiento intrínseco y esencial, a la cosa misma hacia lo Infinito (...)".

Bien, no hace falta ir muy lejos para encontrarlo: tenemos al infinito en casa.

miércoles, 16 de abril de 2014

Un texto de Nietzsche para comentar

El mayor acontecimiento reciente -que “Dios ha muerto”- (…) empieza desde ahora a extender su sombra sobre Europa. Al menos, a unos pocos (…), les parece efectivamente que acaba de ponerse un sol, que una antigua y arraigada confianza ha sido puesta en duda. Nuestro viejo mundo debe parecerles cada día más crepuscular, más dudoso, más extraño, "más viejo" (…) Estas consecuencias inmediatas no son para nosotros (…) de ninguna manera tristes, opacas ni sombrías; son más bien como una especie de luz, una felicidad, un alivio(…). Efectivamente, los filósofos, los "espíritus libres", con la noticia de que el "viejo Dios ha muerto" nos sentimos corno alcanzados por los rayos de una nueva mañana (…). Ahí está el horizonte despejado de nuevo, aunque no sea aún lo suficientemente claro; ahí están nuestros barcos dispuestos a zarpar, rumbo a todos los peligros; ahí está toda nueva audacia que le está permitida a quien busca el conocimiento; y ahí está el mar, nuestro mar, abierto de nuevo, como nunca”.
 
                                                                     Nietzsche. La Gaya Ciencia.


En este texto el autor reflexiona sobre el problema de la muerte de Dios.


1) Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

lunes, 14 de abril de 2014

Nota sobre Juan David García Bacca

Juan David García Bacca
La impresión que por ahora me va quedando tras leer algunos textos del filósofo español Juan David García Bacca, algunos de sus escritos sobre ciencia, lógica, historia, filosofía, lecturas dificiles, exigentes, apasionantes, consiste en que las cosas todas, piedra, planta, hombre, sociedad, estrella, andan arrebatadas por un impulso que tira de ellas en una doble dirección. Por un lado, la que lleva a cada cosa a desbordar los límites que la constituyen, abriéndose a la metamorfosis y la transformación. Por otro, aquella que la lleva a encerrarse en las fronteras que la definen resguardándose en ellas de los vientos del infinito. Y todo ello, en el seno de un Universo, Cosmos, Caos que, en combate esforzado contra la entropía, despliega su inmensidad en una creación de novedades sin fin.

¿Y el ser humano? El ser humano, encerrado y desencerrándose, anda desde hace unos siglos, apenas desde el Renacimiento, inventando las maneras y procedimientos de hacerse infinito por el único medio determinado y eficaz que es trasn-finitarse a golpe de ocurrencia, invento, plan técnico, regulador de la infinidad dinámica del Cosmos...

Entre esos seres humanos osados y aventureros se encuentra sin duda Juan David García Bacca y su invitación a filosofar ¿Cómo no estarle agradecido por sus textos? Aquella parte de nosotros mismos que no retrocede con vértigo ante el infinito lo está, y la otra... también.

miércoles, 9 de abril de 2014

Tres banderas

Son tres banderas muy especiales. 

Una es la bandera gitana:


Esta bandera fue establecida por primera vez durante el Primer Congreso Gitano celebrado en Londres en 1971. Se divide en dos franjas horizontales, azul y verde, con una rueda roja en el centro. La parte superior, azul, simboliza el cielo, que es el techo del hogar del pueblo romaní. La inferior, de color verde, simboliza el suelo, el mundo por el que transitan. La rueda expresa los deseos de libertad de circulación más allá de las fronteras establecidas.


Otra es la wipala:


Esta bandera es cuadrangular, de siete colores, utilizada por algunas etnias de la cordillera de los Andes. La variante más extendida es la usada en la actualidad como símbolo del pueblo aimara. Fue reconocida como símbolo del Estado Boliviano por la Constitución de 2008.


Otra más es la bandera de Viriato, adoptada por Zamora:


Cuenta la leyenda que Viriato, en su lucha contra los romanos, gana una batalla y el cónsul al frente de las tropas le entrega una banda roja. Viriato decide atarla a su lanza y hace lo mismo hasta ocho veces en las que vence a los ejércitos romanos. La bandera queda así: un palo o lanza con ocho cintas rojas separadas, a tiras sueltas.

¿Por qué son tan especiales? Porque quiebran identidades, se abren al horizonte y expresan diversidad. Son banderas por las que no hay que morir, pero por las que merece la pena vivir. 

viernes, 4 de abril de 2014

Salirse por la tangente

La expresión "salirse por la tangente" suele referirse a la actitud de una persona que elude responder a una pregunta comprometida. Este sentido es negativo e implica buscar una salida sin afrontar el problema. Sin embargo, la expresión posee también un sentido positivo y afirmativo cuando caracteriza a la transfinitud del ser humano, a su capacidad para superar límites y desplazar fronteras, transformando el ser de las cosas y su propio ser.  En este sentido, salirse por la tangente es expresión luminosa de la infinitud que alienta en el seno de lo humano. Con la profundidad, el rigor y la originalidad que le caracteriza, Juan David García Bacca desarrolla así la cuestión, mientras une en su escritura ciencia y filosofía:

"La transfinitud humana debe asemejarse a la tangente de una curva. Cada tipo de curva fija, en general, su ecuación propia para la tangente, para «su» tangente; y esta ecuación de la tangente posee valores propios en cada punto de la curva; sólo que la tangente, si bien participa y se une a cada punto de la curva, no se deja encerrar en ella ni es ella misma una curva de estructura finita. El conjunto de tangentes de los puntos de una curva es una curva en transfinitud; por y en la tangente cada punto se libera hacia el infinito, tiende al infinito. Y, sin embargo, no se pierde la conexión entre curva (finito) y tangente (transfinito), sino que la ecuación de la tangente une, por ley fija y propia para cada curva, lo finito y lo transfinito. La operación «derivar» hace el oficio mágico de unir, legal y necesariamente, finito y transfinito.

De parecida manera: el hombre parece en todos los órdenes -químico, sensible, intelectual, moral...- una curva cerrada, definida, definiente. Pero en cada punto de este conjunto de curvas conexas y multiformes puede construirse una tangente; y por cada una evadirse, de propia manera, hacia el Infinito en virtud de la transfinitud esencial al hombre. Y esta correlación entre finito e infinito, a través y en virtud de nuestra íntima transfinitud, es el filosofar en cuanto tarea vital, como empresa ontológica en que se descubre el logos o razón propia del hombre en cuanto ser (on), y el ser de todas las cosas. 

Hacer transfísica o metafísica es hallar para y en una cosa finita la tangente, el punto de evasión y de superación hacia lo Infinito".

                               Juan David García Bacca. Invitación a filosofar.

miércoles, 2 de abril de 2014

Nota escolar sobre el tiempo en Occidente (o como resumir algunos autores de la Historia de la Filosofía en pocas palabras)

El tiempo (*) ha sido comprendido en la cultura Occidental como tránsito desde una realidad deficiente hacia una realidad plena que la redime: de la diversidad de opiniones al concepto (Sócrates), de lo sensible y pasajero a la Idea Eterna (Platón), de lo particular a lo universal (Aristóteles), del anhelo de Verdad a su plenitud (Agustín de Hipona), de la realidad contingente a la realidad necesaria (Tomás de Aquino), de la falsedad de los sentidos a la verdad del sujeto pensante (Descartes), del estado social degradado al contrato social (Rousseau), de lo empírico a lo trascendental (Kant), de la sociedad alienada a la sociedad comunista (Marx). 

El tiempo como intervalo entre una realidad secundaria, derivada, y una primaria, original, es diálogo en Sócrates, dialéctica en Platón, epagogé en Aristóteles, autotrascendimiento en Agustin, via hacia Dios en Aquino, duda metódica en Descartes, reforma social en Rousseau, investigación trascendental en Kant, revolución social en Marx.

Siguiendo una sugerencia nietzscheana, esta concepción del tiempo nace de una interpretación reactiva de la realidad, concebida como defectuosa, fugaz y pasajera, incapaz de aceptarla en su poder de renovación. Se tratará en consecuencia de comprender el tiempo no tanto como huída de una carencia, sino como expresión de una plenitud, mediante los conceptos de voluntad de poder y eterno retorno. La voluntad de poder designará la capacidad de una realidad singular para desbordar y exceder lo que es, creando más allá de sí misma otro ser distinto de sí en el que ella misma perdura. El eterno retorno designará la recreación de una realidad singular en la serie de las nacimientos, muertes y renacimientos a través de los cuales se reproduce: su hacerse, deshacerse y rehacerse en el seno del devenir

Advertencia: el modo correcto de utilizar este esquema es el de des-hacerlo a medida que nos acercamos con él a los diferentes autores para observar cómo la riqueza de su pensamiento no se deja atrapar por sus redes... 

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(*) Esta nota nace tras unas clases de Bachillerato sobre Nietzsche finalizando el curso escolar.