miércoles, 26 de noviembre de 2014

Un relato fantástico creado por 1º C

María salió a pasear. Necesitaba despejarse un poco después de estudiar para el examen y comenzó a caminar sin un rumbo definido. Después de un rato se encontró en una calle desconocida. Le llamó la atención una pequeña tienda, pero aún más el cartel de la entrada. Aquel cartel decía:

"Se venden cabezas".

 No había nadie en la calle. La tienda estaba abierta, pero vacía. ¿Se atrevería a entrar? Con una mezcla de curiosidad y miedo, abrió la puerta y entró. De repente...

viernes, 21 de noviembre de 2014

Un relato fantástico creado por 1ºD

María salió a pasear. Necesitaba despejarse un poco después de estudiar para el examen y comenzó a caminar sin un rumbo definido. Después de un rato se encontró en una calle desconocida. Le llamó la atención una pequeña tienda, pero aún más el cartel de la entrada. Aquel cartel decía:

"Se venden cabezas".

 No había nadie en la calle. La tienda estaba abierta, pero vacía. ¿Se atrevería a entrar? Con una mezcla de curiosidad y miedo, abrió la puerta y entró. De repente...

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Lo propio de la realidad


Lo propio de la realidad es su capacidad de renacimiento y renovación. No está sometida al implacable desgaste del tiempo, que todo lo reduce a ceniza y olvido. Ella misma es tiempo, renace de sus cenizas y hace memoria de su olvido. Y todo ello gracias al poder que la caracteriza: el poder de renacer.

La realidad posee el poder de renacer porque es fecunda, es decir, capaz de crear una realidad distinta de sí, en la que sin embargo ella insiste en su poder de recreación y renovación. La realidad es fecunda porque deviene: tiene el poder de superarse a sí misma y engendrar, por encima de su limitación, una nueva realidad en la que la antigua renace en su potencia de futuro. Esta nueva realidad trae a presencia, en su fecundidad, aquello que ya fue. Y de ese modo, aquello que ya fue, renace en tanto posibilidad y futuro, insistiendo y resucitando en su virtualidad.

Por lo tanto, nada de comprender la realidad como atrapada por su finitud y atemorizada por su contingencia. La comprensión de la realidad como finita y contingente, es decir, como sometida a los límites irrebasables del nacimiento y de la muerte, así como oscilando entre la posibilidad de ser o dejar de ser, falsea, impide y bloquea la experiencia de la realidad como renacimiento y renovación.

Nada de finitud y contingencia para lo real. Más bien, infinitud y necesidad…

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Ejercicio sobre un texto de Aristóteles (PAU)

"La felicidad no es una simple manera de ser puramente pasiva; porque entonces la encontraríamos en el hombre que pasase durmiendo toda la vida, viviendo la vida vegetativa de una planta y experimentando las mayores desgracias. Si esta idea de felicidad es inaceptable, es preciso suponerla más bien en un acto de cierta especie, como he hecho ver anteriormente. Pero entre los actos, hay unos que son necesarios y hay otros que pueden ser objeto de una libre elección, ya en vista de otros objetos, ya en vista de ellos mismos. Es claro que es preciso colocar la felicidad entre los actos que se eligen y que se desean por sí mismos, y no entre los que se buscan en vista de otros. La felicidad no debe tener necesidad de otra cosa, y debe bastarse a sí misma por completo”.

Aristóteles. Ética a Nicómaco.

-Señala las ideas principales del texto y la relación que hay entre ellas.


En  este texto encontramos las siguientes ideas. 

1. La felicidad es una acción, actividad, o quehacer, no una forma pasiva de ser, como la vida de un durmiente, de una planta o el sufrimiento de una desgracia. Es algo que se hace, no algo que se padece. Como acción, la felicidad es un cierto tipo de acto.

2. Hay al menos dos tipos de actos. El primero es el de los actos necesarios. El segundo es el de los actos que no siendo necesarios, pueden o no ser elegidos. Este segundo tipo se subdivide en dos: aquellos actos que buscamos por sí mismos y aquellos que buscamos en vista de otros.

3. La felicidad es un acto que podemos elegir y desear por sí mismo y no por otro. Se basta a sí misma y nada necesita.

La relación entre estas ideas es la siguiente. La primera idea define a la felicidad como acto frente a una forma pasiva de ser. La segunda idea expone los diferentes tipos de actos que podemos considerar para poder determinar a qué tipo de acto corresponde la felicidad . La tercera idea es la conclusión obtenida a partir de las dos anteriores, según la cual la felicidad es acto elegido y buscado por sí mismo.