jueves, 10 de septiembre de 2015

Nota escolar sobre la filosofía de Gustavo Bueno

Gustavo Bueno
Uno de los textos principales del filósofo español Gustavo Bueno se titula "Ensayos Materialistas" y pretende hacer ontología, es decir, examinar los principios más generales acerca de la estructura de la realidad.
En ese examen el autor distingue entre una investigación sobre la materia  ontológico-general (ontología general) y una investigación sobre las regiones o géneros fundamentales de esa materia (ontología especial).
Lo que caracteriza a la materia ontológico-general es su pluralidad inagotable, su no unicidad. No es una sustancia, no es un orden, no es una generalidad común a una diversidad, no es un todo con partes. El pluralismo infinito de la materia supone la imposibilidad de resolver las  inconmensurabilidades de la realidad en una unidad definitiva.
Esta noción de materia es una noción crítica y no dogmática porque significa no creer en la cancelación última de la realidad mediante alguna clave explicativa total.
Junto a esta investigación en ontología general, el autor realiza una investigación en ontología especial, referida a las regiones del Ser o la materia. Son tres: el mundo físico exterior (M1), el de la interioridad (M2) y el de la idealidad (M3).  Son irreductibles en el sentido de que siempre pueden verse los unos en términos de los otros y por tanto no puede ninguno verse en términos definitivos de ningún otro.
M1 es la exterioridad, el mundo corpóreo, y no descansa sobre ninguna sustancia extensa. M2 es la interioridad de la conciencia, ni solipsista ni sustentada en ninguna sustancia espiritual. M3 es el mundo de las esencias, las objetividades ideales (de la lógica, la matemática, las teorías que dan cuenta de los fenómenos lingüísticos, sociales, morales, etc).
Los tres géneros o regiones de la ontología especial nunca pueden agotar “el Ser”, pero no son apariencias, sino el material mismo de la reflexión. El progreso de las formas de lo real a la materia ontológico-general y el regreso desde la materia a los fenómenos componen la tarea infinita de la racionalidad.
Las expresiónes más elaborada de la tarea infinita de la racionalidad son la filosofía y la ciencia. Ambas son el prototipo de construcción racional crítica en la medida en que analizan constantemente las condiciones de validez de las verdades que construyen.
La filosofía es un saber construído sobre otros saberes previos (como mitos, religiones, técnicas, ideologías, ciencias) consistente en la creación de ideas a partir de las contradicciones, contrastes y enfrentamientos entre dichos materiales. Las ideas filosóficas no pueden quedar reducidas al campo de un saber porque están constituídas a partir de los conocimientos de múltiples ciencias y saberes no científicos.
La ciencias, a diferencia de la filosofía, se caracterizan por acotar un campo determinado de la realidad (matemática, física, biológica, etológica, antropológica) mediante el cierre parcial de un conjunto de operaciones, procediendo a su conceptualización. Los conceptos científicos se definen por referencia a un determinado campo. Los campos de las ciencias se enfrentan unos con otros, es decir, no existe una ciencia unitaria, sino multitud de ciencias, humanas y naturales, reales y formales, en contraste entre sí.