martes, 12 de abril de 2016

Un comentario escolar sobre un texto de Nietzsche

El mayor acontecimiento reciente -que “Dios ha muerto”- (…) empieza desde ahora a extender su sombra sobre Europa. Al menos, a unos pocos (…), les parece efectivamente que acaba de ponerse un sol, que una antigua y arraigada confianza ha sido puesta en duda. Nuestro viejo mundo debe parecerles cada día más crepuscular, más dudoso, más extraño, "más viejo" (…) Estas consecuencias inmediatas no son para nosotros (…) de ninguna manera tristes, opacas ni sombrías; son más bien como una especie de luz, una felicidad, un alivio(…). Efectivamente, los filósofos, los "espíritus libres", con la noticia de que el "viejo Dios ha muerto" nos sentimos como alcanzados por los rayos de una nueva mañana (…). Ahí está el horizonte despejado de nuevo, aunque no sea aún lo suficientemente claro; ahí están nuestros barcos dispuestos a zarpar, rumbo a todos los peligros; ahí está toda nueva audacia que le está permitida a quien busca el conocimiento; y ahí está el mar, nuestro mar, abierto de nuevo, como nunca”.
Nietzsche. La Gaya Ciencia.


En este texto el autor reflexiona sobre el problema de la muerte de Dios.



1. Exponer las ideas fundamentales del texto y la relación que hay entre ellas.

En este texto encontramos las siguientes ideas:1) La muerte de Dios, entendida como acontecimiento y noticia con la que se cumple el destino de la cultura occidental, empieza a tener efectos y consecuencias sobre el horizonte cultural europeo.

2) Las consecuencias de la muerte de Dios son el final de la antigua confianza en la que se basa nuestro mundo por su puesta en duda y su revelación como un mundo viejo y caduco, que está llegando a su fin.

3) Estas consecuencias no son necesariamente negativas. Para los espíritus libres, la muerte de Dios significa la apertura de un nuevo horizonte dispuesto a ser recorrido por quien busca con audacia afrontar los peligros del conocimiento. Se abren de nuevo posibilidades inéditas de vida y pensamiento.


La relación entre estas ideas es la siguiente. Se plantea en él una primera idea según la cual se afirma el acontecimiento de la muerte de Dios (idea 1). A continuación (idea 2), se extraen de esa afirmación dos consecuencias. La primera consecuencia es el fin de la confianza en la que se basa nuestro mundo. La segunda es la aparición de nuestro mundo como caduco y terminado. En último lugar (idea3) se valoran estas consecuencias como algo positivo para aquellos espíritus libres que buscan el conocimiento porque el horizonte abierto con la muerte de Dios implica que es posible pensar de nuevo.




sábado, 9 de abril de 2016

Las palabras


"Algunas palabras eran duras como piedras y otras se deshacían como la espuma al contacto con la lengua. De otro lado, enseguida advertí también que una palabra podía arreglarte el dia o estropeártelo porque había palabras que curaban y palabras que mataban, palabras que te hacían reír o que te hacían llorar, palabras que te adormecían o que te provocaban insomnio. Descubrí con asombro que las palabras dirigían la vida de los hombres, ya que, lejos de conquistarlas, según creíamos, eran ellas las que nos colonizaban. En gran medida, estamos hechos, o deshechos, de palabras".

Juan José Millas.

domingo, 3 de abril de 2016

Sobre la evolución del Cosmos

Nuestra vida, con sus decisiones y sus caminos, con sus posibilidades y sus límites, tiene lugar en el seno de un inmenso conjunto de realidades diferentes entre sí –minerales, astros, otros seres vivientes- cuya unidad recibe el nombre de Cosmos. Desde la gran explosión hasta hoy, a lo largo de 10.000-20.000 millones de años, el Cosmos se ha ido constituyendo como estructura cambiante e inconclusa. ¿Podemos hoy, a la luz de los saberes actuales, afirmar algo razonable acerca de su evolución? 

Para responder a esta pregunta hemos de detenernos en la palabra “evolución”. Su origen se encuentra en el término latino “evolutio”, que significaba la acción de desenrollar un papiro para ir leyendo lo escrito en él. Este término se introdujo en el lenguaje científico para describir la historia natural de los seres vivos, entendida como el desarrollo de una forma preexistente (preformacionismo). A finales del siglo XVIII cambia su sentido y pasa a designar la sucesiva aparición de formas vivientes nuevas, acercándose al significado actual, el cual designa el proceso genético en cuya virtud se ha ido constituyendo el Cosmos en su totalidad. Galaxias, astros y seres vivientes se han formado en el curso de la evolución del Cosmos.

¿En qué consiste esta evolución? Siguiendo a Laín Entralgo, la evolución del Cosmos consiste en un dinamismo en el que podemos distinguir modos y niveles diversos (materialización, estructuración, variación, etc), pero en todos ellos el dinamismo cósmico consiste en un dar lugar -dando de sí- a la existencia de algo que antes no existía. La condición dinámica y evolutiva del Cosmos se va realizando en diferentes estados –el elemental, el atómico, el molecular, el viviente, el inteligente- dotados de propiedades nuevas no reducibles a la suma o combinación de las propiedades observables en los estados anteriores. Ante los átomos de oxígeno e hidrógeno nadie podría anunciar la aparición del agua. Ante la sopa prebiótica nadie podría predecir la formación de la célula. La evolución del Cosmos es, en este sentido, un dinamismo productor de novedades.

¿Cuál es la meta o fin de ese proceso evolutivo? En este texto nos planteamos la siguiente posibilidad. La meta o fin del proceso evolutivo del Cosmos no está en ninguna realidad originada en su decurso, sino en su propio dinamismo, que se cumple modulado en cada realidad que da de sí. En consecuencia, nuestra vida, con sus decisiones y sus caminos, con sus posibilidades y sus límites, acontece en el seno de una plenitud fecunda que da de sí nuevas realidades: el Cosmos.