lunes, 22 de septiembre de 2008

Comienzo de curso 2008-09.

Hoy hemos comenzado las clases. Ojalá nos esperen cosas buenas en los próximos meses, y soluciones para las cosas malas, y serenidad para aceptar las que no podemos cambiar. Un saludo para todos.

martes, 16 de septiembre de 2008

Una historia sobre el perro Becerrillo

El más famoso de los perros usados en la conquista española de las Indias fue el llamado Becerrillo. Cuenta Gonzalo Fernández de Oviedo que era de color bermejo, mediano y no alindado, pero:

de gran entendimiento y denuedo porque entre doscientos indios sacaba uno que fuese huido de los cristianos y le asía por un brazo y le constreñia a venirse con él y lo traía al real y si ponía resistencia lo hacía pedazos. Y a medianoche si se escapaba un preso, aunque fuese a una legua, diciendo “ido es el indio” o “búscalo”, daba en el rastro y lo traía.

Sigue relatando Oviedo que:

la noche de la batalla del cacique Mabodomoca acordó el capitán Diego de Salazar echar al perro una india vieja de las prisioneras que allí se habían tomado y le dijo el capitán: “anda, ve, lleva esta carta al gobernador, que está en Aymaco”, y decíale esto para que así como la vieja partiese y saliese de entre la gente, soltasen el perro tras ella. (...) y ella iba muy alegre, porque pensaba que por llevar la carta, la libertaban, mas, soltado el perro, luego la alcanzó, y como la mujer le vio ir tan denodado para ella, se sentó en tierra y en su lengua comenzó a hablar, y le decía: “perro, señor perro, yo voy a llevar esta carta al señor gobernador” y le mostraba la carta y le decía “no me hagas mal, perro señor”. Y de hecho, el perro se paró cuando la oyó hablar, y muy manso se llegó a ella y alzó una pierna y la meó, como los perros suelen hacer en una esquina cuando quieren orinar, sin hacerle ningún mal. Lo cual los cristianos tuvieron por cosa de misterio, según el perro era fiero y denodado, y así el capitán, vista la clemencia que el perro había usado, mandole atar y llamaron a la pobre india y tornose para los cristianos espantada pensando que la habían enviado a llamar con el perro, y temblando de miedo se sentó. En un poco llegó el gobernador Juan Ponce; y sabido el caso, no quiso ser menos piadoso con la india de lo que había sido el perro, y mandola dejar libremente y que se fuese donde quisiese , y así lo hizo.

Adaptado de “Esas Indias equivocadas y malditas”, Rafael Sánchez Ferlosio. Ed Destino.
Iniciamos con esto una selección de textos sobre el tema del multiculturalismo

Rincón de cine y música: "El talento de Mr. Ripley" (1999).

Inquietante película, como inquietante es la novela en la que está basada, escrita por Patricia Highsmith. ¿Se puede vivir guardando nuestro más profundo secreto en un armario del alma y arrojar la llave al mar? Y si para mantener la puerta cerrada nos vemos empujados a cometer horrores que debemos también ocultar en esa oscuridad ¿qué nos espera? Esta película, con más o menos acierto, nos cuenta un siniestro drama que transcurre entre luminosos paisajes de Italia.
Pero ... ¿cuál es el secreto de Mr. Ripley?

martes, 9 de septiembre de 2008

En qué consiste un problema filosófico.

Los problemas filosóficos no son cuestiones a resolver de modo que desaparezcan una vez encontrada la solución. No son expresión de algo que nos falta, de modo que pueda la falta ser llenada con una teoría determinada. No son una herida que se pueda curar. Los problemas filosóficos son pautas germinales, principios generativos de formas diversas de vivir y ser. Del encuentro repetido una y otra vez con ellos y contra ellos resultan formas diversas de sentir, de pensar, de actuar, de esperar. Como un martillo golpea un yunque incandescente y de él saltan chispas, así el pensamiento golpea la matriz del problema, expresada en una pregunta, y de ello saltan creaciones, inventos, novedades, posibilidades y descubrimientos. No hay por tanto nada que resolver ni solucionar. Los problemas filosóficos se resuelven generando en ellos nuevas respuestas en las que el problema insiste.
De modo que vayamos a ellos de nuevo, contentos por disfrutar de tan señalada compañía y recordando aquel refrán: dime con quién andas y te diré quién eres.
Y volvamos otra vez a preguntarnos: ¿qué significa "eidos" en Platón? ¿De verdad tenemos un alma inmortal? ¿Existe algo verdadero sin duda? ¿Dónde se han ido los dioses? ¿En qué consiste el misterio? ¿La vida es sólo trabajar para ganar dinero que luego gastas teniendo que volver a trabajar para lo mismo? ¿Por qué la libertad nos da miedo? ¿En qué consiste el paso del tiempo?
Ya lo hablaremos...

miércoles, 3 de septiembre de 2008

En qué consiste la Historia de la Filosofía

Vuelve a comenzar el curso y con él vuelven algunas preguntas que necesitan de nuevo ser replanteadas. Una de esas preguntas, relacionada con Filosofía II, es ésta : ¿en qué consiste la Historia de la Filosofía?. Encontraremos una respuesta en el siguiente texto que se presenta no como solución al problema, sino como ocasión para repensarlo:
Sobre la Historia de la Filosofía.

1. El hombre, a diferencia de la planta, el animal o la piedra, no se encuentra con su vida dada de una vez por todas, sino que tiene que hacérsela. La piedra o el animal son lo que son pero el hombre tiene que hacerse a sí mismo a partir de la realidad que le circunda y no está dado aquello que debe hacer de sí. Por eso la vida es una tarea que pone en relación al hombre, que ha de ser quien es, y la realidad, que le ofrece dificultades y facilidades para realizarse como proyecto.

2. El encuentro entre el hombre y la realidad no se da de forma inmediata. El hombre se encuentra con la realidad (para hacer su vida en y con ella) desde un horizonte de teorías, valores y practicas previas que orientan y guían esa relación. . El resultado del encuentro es una interpretación. Esa interpretación no es una idea inventada por él, un producto mental, sino un modo de aparecer la realidad y su propia vida.

3. La interpretación que resulta del encuentro no agota la realidad. Esto tiene una serie de consecuencias. En primer lugar la interpretación modifica el horizonte previo del encuentro. En segundo lugar abre, en su finitud, la posibilidad de un nuevo encuentro en el que lo real continúe dando de sí.

4. Este esquema es el que vemos en la Historia de la Filosofía. Cada autor realiza su obra en el espacio abierto entre su nacimiento y su muerte. Al nacer, como cualquiera de nosotros, se encuentra a sí mismo ocupado con un mundo ya interpretado a la luz de creencias histórico-culturales previas. Esas creencias guardan grietas, fisuras y contradicciones. El autor trata de sacarlas a la luz exponiéndolas en su obra (momento crítico). Pero procurará también crear, a partir de ellas, una interpretación unitaria de la realidad (momento constructivo). La culminación de la obra se encuentra en su entrega al futuro (momento creador). El autor muere, es decir, se cierra ese espacio abierto entre él mismo y la realidad a la que tuvo que responder. Su respuesta es la obra. Pero su obra no agota la realidad: pasa a formar parte del horizonte desde el que otros vivirán. En este sentido, morir no es desaparecer, sino entregar a otros lo que uno ha visto, sentido y comprendido sobre la realidad.

5. La obra del autor resume su vida, sus preocupaciones, sus descubrimientos, sus errores y aciertos. El autor muere pero no sin antes haber enviado su vida en forma de obra al futuro. Esa obra es recibida por el siguiente autor y vive en su vida. Pero esa vida sólo se cumple en un nuevo envío. Por esa razón la Historia de la Filosofía no tiene fin. Es la repetición de un acontecimiento sin principio girado hacia una finalidad sin fin.

6. Cuando un autor elabora una interpretación que se cree última y definitiva lo que pretende es negar el tiempo, la muerte como entrega y la vida capaz de afirmarse en ella. Como el antiguo Dios Cronos, que devoraba a sus hijos para que no ocuparan su lugar. Sin embargo la vida insiste.