jueves, 31 de diciembre de 2009

Año viejo, año nuevo, año siempre naciente.

-Cuando llegan estas fechas de fiesta y celebración por un año que se va y otro que viene, o con motivo de la Navidad, o de un cumpleaños, no puedo dejar de pensar en que la sucesión de épocas de nuestra vida no consiste sólo en su pasar una detrás de otra. Es cierto, se suceden los años, pasan los unos tras los otros, pero esa sucesión consiste en algo más. No dejo de pensar en esto: cada etapa de esa sucesión consiste en la repetición de un cierto tema o motivo que vuelve una y otra vez en cada ocasión,siempre el mismo y siempre diferente. La vida, movimiento interminable, adquiere con cada repetición nuevas determinaciones, aspectos y sustancia, de modo que un buen modo de entender el paso del tiempo sería aquel de Platón, según el cual el tiempo es la imagen móvil de la eternidad...

-Pero ¿qué dice usted?
-¿Cómo?
-¡Hay que ver!¿No puede parar ni en fiestas?
-¿Qué?
-Sí ,¿no puede limitarse a felicitar estas fiestas y a desear un próspero año nuevo?
-Bueno... sí, claro, pero como esta página es de filosofía, entre otras cosas...
-Ya, ya, pero descanse un poco, por favor.
-Bien, lo haré, aunque hay cosas de las cuales uno no quiere descansar.¿No le ocurre a usted?
-Pues sí, claro, pero no me despiste ni vaya otra vez a enredarse en nuevas elucubraciones. Felicite estas fiestas, si le parece bien, y sigamos adelante.
-Desde luego, felices fiestas.
-Y próspero año nuevo ¿no?
-Y próspero, muy próspero, sea nuevo o viejo el que venga.¡O siempre naciente! ¿verdad?
-¡Vaya, no tiene usted remedio...!
-Pues no... ¡Feliz Año!

2 comentarios:

Doña María dijo...

Gracias por la última lección del año, profesor. Y gracias también por darle a la filosofía un toque de humor.
¡Próspero año nuevo o viejo o entrante o saliente!¡Feliz 2010!

José dijo...

Gracias a usted,Doña María,y feliz,muy feliz 2010.