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Mostrando las entradas etiquetadas como Tiempo

Un recuerdo

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El siguiente texto se titula "Un recuerdo" y comienza así:     Yo tenía cinco años cuando la abuela Mami murió. Íbamos a visitarla todos los sábados por la mañana al Barrio del Pilar, donde vivía con mi abuelo Pepe. Aquel sábado, como siempre, me adelanté corriendo con mis hermanos para llamar el primero a la puerta. Ella la abría siempre con una sonrisa y luego nos hundíamos todos en su abrazo enorme y profundo. Aquel sábado no la abrió. Pasamos la noche con mis otros abuelos, los del Barrio de la Concepción, durmiendo sobre una cama improvisada con una colchoneta vieja, en el comedor de su casa. Yo no podía dormir, así que cuando vi una luz por debajo de la puerta, me levanté. La seguí, atravesando el pasillo hasta llegar a la cocina. Allí estaba la abuela Mami sentada en la banqueta azul, con un vaso de leche en la mano. Al verme, sonrió. -Ven -me dijo-. ¿No tienes sueño? -No -le respondí. Me subió a sus rodillas. Estuvimos callados un buen rato, mientras ell...

Nota breve sobre el porvenir

Lo que ha de ser no está escrito, ni preexiste a su realización

Tiempo renaciente

La experiencia común del paso del tiempo es la de una sucesión de instantes, etapas, fases que se siguen las unas a las otras, según un orden de anterioridad y posterioridad que consideramos irreversible. El tiempo pasa, se suceden las horas, los días, los años, las vidas, las generaciones, y decimos con Homero aquello de: Cual la generacion de las hojas, asi la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generacion humana nace y otra perece. Pero esto nunca nos ha bastado. Si el tiempo sólo es sucesión y todo pasa, pasan nuestros anhelos, nuestras vidas, todo cuanto ve la luz y el olvido se adueña de todo. ¿Es ésa la última palabra sobre la naturaleza del tiempo? ¿Debemos conformarnos con ella y adaptar nuestra vida a esa verdad? No es necesario conformarse ni hay que buscar lo eterno como si acaso nos faltara. No sólo ciertos filósofos y poetas sino generaciones...

La destruccion según Picasso

"En el pasado, el proceso de creación de un cuadro se hacía por etapas. Cada día traía algo nuevo. Un cuadro solía ser una acumulación de adiciones. En mi caso, un cuadro es una suma de destrucciones. Hago un cuadro y después lo destruyo. Al final, sin embargo, nada ha desaparecido; el rojo que quité de un lugar aparece en otro distinto" (Pablo Picasso).

Otra nota sobre el tiempo

El tiempo consiste en un relevo, en un dar paso. El relevo generacional es un ejemplo claro de esta constitución. Implica la llegada de una generación nueva y la partida de la vigente. Supone un llegar y un marchar, un hacerse presente y un ocultarse. Pero la irrupción y la partida, la llegada y la marcha son inseparables y se refieren mutuamente la una a la otra. La irrupción de lo nuevo lo es respecto a algo –alguien- que se repliega. Algo -alguien- se despide y aleja respecto a quien ocupa su l ugar. El lugar está ocupado por los dos y alberga a ambos, uno que llega y otro que marcha.

Sentido de la investigación histórica

Según nos cuentan los sabios, el sentido de la investigación histórica es el siguiente: descubrir cómo hemos llegado a ser lo que somos para dejar de serlo y poder ser de otra manera ...

Fronteras

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Marco Aurelio "Veinte años de guerra contra los bárbaros me han enseñado que el Danubio, a la larga como cualquier otra frontera, no será suficiente para denetenr la avalancha que tarde o temprano arrasará el Imperio. El acantilado contra el que las olas se estrellan, aunque parece firme y en torno a él la espuma se adormece, acaba convirtiéndose en playa arenosa". Tomado de las supuestas memorias del emperador Marco Aurelio en Vindobona, 2ª parte , programa Videodrome de Radio 3.

En el silencio

En el silencio todas las cosas hablan. Las presentes y las ausentes.

Niezsche y la gran afirmación

La obra de Nietzsche busca afirmar la vida en todos sus aspectos, decir “sí” a todas sus dimensiones, sin huir de sus oscuridades inventándonos trasmundos. Su obra pretende afirmar la vida incluso en aquello que nos destruye. Ahora bien ¿cómo es posible afirmar la vida incluso en aquello que nos destruye? ¿Cómo afirmar la vida incluso en aquellos aspectos que revelan su condición mortal? Sólo si la destrucción y la mortalidad implicada por la vida no se oponen a su capacidad de perdurar, a su insistencia, a su afán de inmortalidad. Sólo si la muerte no es el último horizonte para su comprensión. Sólo se puede afirmar la vida en todas sus dimensiones si la vida y la muerte no se oponen en su devenir. Sólo es comprensible la gran afirmación si la vida muere para renacer en aquello que da de si. Tal vez sea esa la experiencia de lo real que la obra de Nietzsche nos ofrece: la experiencia de una vida capaz de inmortalizarse por su fecundidad. En esa experiencia, que él rastrea...

El viaje verdadero según Marcel Proust

«El único viaje verdadero, el único baño de juventud, no sería ir hacia nuevos paisajes, sino tener otros ojos, ver el universo con los ojos de otro, de otros cien, ver los cien universos que cada uno de ellos ve, que cada uno de ellos es; y esto podemos hacerlo con un Elstir, con un Vinteuil, con sus semejantes, volamos verdaderamente de estrella en estrella» (RTP-3a:258/277)

Una nota sobre el tiempo

El tiempo es un movimiento que reposa en sí mismo. En cuanto movimiento, supone cambio, novedad, transformación, metamorfosis, alteración, diferencia. En cuanto reposa en sí mismo implica permanencia, insistencia, duración, consistencia, firmeza, mismidad. Como alteración constante que se reitera a sí misma, el tiempo sintetiza y reúne esos dos aspectos en la unidad polémica de su variación.

Una creencia céltica

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Proust y amigos Alude Proust en una de sus obras a cierta creencia céltica según la cual las almas de aquellos a quienes hemos perdido y dejado atrás están atrapadas en un ser inferior como un animal, un vegetal u objeto inanimado. Cuando las liberamos, «vencen a la muerte y tornan a vivir en nuestra compañía». Y sigue diciendo: «Así ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido el querer evocarlo, e inútiles todos los afanes de nuestra inteligencia. Ocúltase fuera de sus dominios y de su alcance, en un objeto material (en la sensación que ese objeto material nos daría) que no sospechamos. Y del azar depende que nos encontremos con ese objeto antes de que nos llegue la muerte, o que no lo encontremos nunca». Y sin embargo el autor, llamando al azar, se lanza en su búsqueda mediante la escritura...

Vuelta a clase y celebración

Volvemos a las clases y retomamos el curso después de un tiempo de celebración en el que nos hemos despedido del viejo año y hemos dado la bienvenida al nuevo: ¡adiós 2014 y bienvenido 2015! Durante estas vacaciones me he encontrado con algunas personas que no le ven sentido a esa celebración y no puedo dejar de recordar que yo mismo, hace algunos años, tampoco se lo encontraba. Sin embargo, ahora sí. ¿En qué consiste ese sentido? En descubrir que la sucesión es renacimiento. Dicho de otro modo: no se trata de celebrar sin más que un año viejo pasa y uno nuevo llega, sino celebrar que el año viejo, envejecido y gastado, es capaz de renovarse a condición de hacerse distinto del que fue, volviendo a empezar. Se trata de celebrar que lo viejo puede renacer, que lo muerto puede revivir, que lo que ha llegado a su fin puede comenzar de nuevo, que lo hecho, hecho está, desde luego, pero que vuelve a estar por hacer a pesar de todo, que es posible perdonar, hacer borrón, cuenta nueva, olvid...

El tiempo no pasa sin quedar

En los días previos a la celebración de la Navidad y el Fin de Año escucho a muchas personas, normalmente mayores, contar lo rápido que pasa el tiempo. Hace nada, dicen, estaban celebrando la pasada Navidad y de repente ya está aquí de nuevo. Otra vez los turrones, los polvorones, las campanadas, las uvas. Hace nada, recuerdan, éramos niños cantando villancicos y jugando alrededor del Belén y ahora... Con sorpresa, con resignación o con ambas cosas, sus miradas y sus palabras reconocen cómo, sin apenas darnos cuenta, el tiempo pasa. Y tienen razón, desde luego. El tiempo pasa. Pero lo que no cuentan esas historias es que, además de pasar, el tiempo también queda, así que unamos a sus historias sobre el pasar del tiempo la nuestra sobre su quedar. Para poder hacerlo, hemos de preguntarnos a qué se refiere la expresión “el tiempo pasa”. ¿Qué queremos decir con ella? Decimos “el tiempo pasa” cuando sentimos una diferencia entre aquel que somos y aquel que hemos sido. Esa dife...

Los faros, poema de Baudelaire

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Baudelaire VI Los Faros Rubens, río de olvido, jardín de la pereza, fresca almohada de carne, donde amar no se puede, mas la vida ahí afluye y sin tregua se agita, como el aire en el cielo, y la mar en la mar; Leonardo da Vinci, sobrío y hondo espejo, en que hechiceros ángeles, con su dulce sonrisa, cargada de misterio, se muestran en la sombra de glaciares y pinos que cierran sus países; Rembrandt, triste hospital preñado de murmullos, solamente adornado con un gran crucifijo, donde en llanto se exhala la oración de estiércol, y que un rayo de invierno bruscamente atraviesa; Miguel Ángel, lugar incierto en que los Hércules se mezclan a los Cristos, y donde en pie se alzan fantasmas poderosos que al llegar el crepúsculo desgarran su mortaja con los dedos crispados; iras de boxeador, impudores de fauno, tú que supiste ver la belleza canalla, pecho hinchado de orgullo, hombre amarillo y débil, Puget, de los forzados melancólico rey; Watteau, ese carnaval dond...

Las fiestas

Las fiestas, con su repetición insistente, con su regreso constante, no dejan de recordarnos que no solo hay un calendario, sino dos , y que tampoco hay un solo tiempo, pasajero y fugaz, sino otro más que vuelve y regresa, y que nosotros andamos entremedias, con un pie el lo móvil de los días y otro en la eternidad insistente de los acontecimientos que retornan, como las fiestas. Feliz Navidad.

Lo propio de la realidad

Lo propio de la realidad es su capacidad de renacimiento y renovación. No está sometida al implacable desgaste del tiempo, que todo lo reduce a ceniza y olvido. Ella misma es tiempo , renace de sus cenizas y hace memoria de su olvido. Y todo ello gracias al poder que la caracteriza: el poder de renacer. La realidad posee el poder de renacer porque es fecunda, es decir, capaz de crear una realidad distinta de sí, en la que sin embargo ella insiste en su poder de recreación y renovación. La realidad es fecunda porque deviene : tiene el poder de superarse a sí misma y engendrar, por encima de su limitación, una nueva realidad en la que la antigua renace en su potencia de futuro. Esta nueva realidad trae a presencia, en su fecundidad, aquello que ya fue. Y de ese modo, aquello que ya fue, renace en tanto posibilidad y futuro, insistiendo y resucitando en su virtualidad. Por lo tanto, nada de comprender la realidad como atrapada por su finitud y atemorizada por su contingencia. La...

El árbol de la vida y sus frutos

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Te presento al árbol de la vida y sus frutos. Se encuentra en Sudáfrica. En él se encuentran las preguntas y las respuestas renaciendo sin fin:

Pasado, presente, futuro

¿En que consisten el pasado, el presente y el futuro? ¿Cuáles son sus singularidades y sus diferencias? Un modo de acercarse a estas cuestiones y, con ellas, a la realidad del tiempo, puede ser las definiciónes que podemos encontrar en el diccionario filosófico de Pelayo García Sierra , manual de materialismo filosófico revisado por Gustavo Bueno. Resumiendo la entrada correspondiente del diccionario, encontramos el siguiente texto: "El pasado es la clase de acontecimientos que «influyen» en nosotros, pero no recíprocamente. El pasado se genera por la muerte. El presente es el campo de los acontecimientos ligados por relaciones de reciprocidad en cuanto a la transitividad de la comunicación. El presente está siempre inmerso en una época, y una época es, generalmente, una sucesión de presentes. Al presente podría dársele el radio (tomando como centro nuestra generación) de un siglo, pues más o menos ocupan un siglo los hombres vivos que influyen sobre mi generación y aquellos ...

Diario de clase: respetar el pasado

Respetar el pasado no consiste en venerarlo, seguirlo, obedecerlo, sino en crear desde él algo nuevo.  Por ejemplo: respetar a los filósofos del pasado, ahora que terminamos el curso de Bachillerato y vemos en perspectiva algunas de sus obras, no consiste en seguir sus ideas y defenderlas de heterodoxias sino en crear, desde su lectura, una nueva interpretación. Hacer nacer a un nuevo Platón o un nuevo Nietzsche desde el trato atento y cuidadoso con sus textos. Respetamos el pasado cuando le permitimos crear desde sí mismo algo diferente, convirtiéndolo en semilla de un cierto porvenir. Así damos cumplimiento al pasado: abriéndolo al futuro.