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Mostrando las entradas etiquetadas como Muerte

Un recuerdo

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El siguiente texto se titula "Un recuerdo" y comienza así:     Yo tenía cinco años cuando la abuela Mami murió. Íbamos a visitarla todos los sábados por la mañana al Barrio del Pilar, donde vivía con mi abuelo Pepe. Aquel sábado, como siempre, me adelanté corriendo con mis hermanos para llamar el primero a la puerta. Ella la abría siempre con una sonrisa y luego nos hundíamos todos en su abrazo enorme y profundo. Aquel sábado no la abrió. Pasamos la noche con mis otros abuelos, los del Barrio de la Concepción, durmiendo sobre una cama improvisada con una colchoneta vieja, en el comedor de su casa. Yo no podía dormir, así que cuando vi una luz por debajo de la puerta, me levanté. La seguí, atravesando el pasillo hasta llegar a la cocina. Allí estaba la abuela Mami sentada en la banqueta azul, con un vaso de leche en la mano. Al verme, sonrió. -Ven -me dijo-. ¿No tienes sueño? -No -le respondí. Me subió a sus rodillas. Estuvimos callados un buen rato, mientras ell...

Fecundidad, diacronía y resurrección en Lévinas

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Emmanuel Lévinas ¿Es el paso del tiempo comprendido como un progresivo envejecer el único futuro que le espera a la subjetividad? ¿Qué significa verdaderamente “tener un futuro”? ¿Es la fecundidad una respuesta a esta pregunta? En la generación del hijo, el sujeto desborda su propio tiempo y se hace capaz de un destino distinto del suyo. ¿Cómo entender entonces su identidad, una identidad que continúa en el otro? ¿De qué otros modos se ve afectado su ser por el hecho de ser fecundo? ¿Qué nos enseña todo esto acerca de la naturaleza del tiempo? Y la palabra resurrección ¿qué papel juega aquí? Éstas y muchas otras cuestiones son tratadas en el denso artículo de Ángel E. Garrido Maturano titulado “Fecundidad, diacronía y resurrección en Lévinas” A continuación adjuntamos el artículo para su lectura directa y un resumen del mismo. -" Las flores del fruto. Fecundidad, diacronía y resurrección en la filosofía de Emmanuel Lévinas ", de Ángel E. Garrido-Maturano. ...

Diario de clase: ¿hay algo indudable en este mundo?

Estudiando el tema de Descartes con los alumnos de 2º de bachillerato les planteo una pregunta como actividad: ¿hay algo indudable en este mundo? El ejercicio no consiste sólo en responder a esta pregunta sino, a continuación, en tratar de cuestionar con algún argumento esa supuesta evidencia, porque filosofar implica poner en duda lo evidente.. Desde entonces no he podido quitarme "la pregunta de la cabeza". Y la respuesta más inmediata que encuentro coincide con la de la mayoría de los alumnos. Lo indudable para ellos es, en primer lugar, la muerte y en segundo lugar una verdad matemática como 1+1 = 2. A continuación viene el problema  porque hay que intentar poner en cuestión la supuesta evidencia de esas dos verdades. Pero ¿es posible? ¿Hay algún argumento capaz de cuestionar la evidencia de la muerte y de una suma sencilla como 1+1=2?  Vamos a intentarlo empezando por la suma. 1+1= 2 es una verdad indudable en el ámbito de la aritmética, pero no en otros con...

Galeano, la Pachamama y el retorno infinito

Hay personas que cuando mueren no vuelven jamás. Se van de forma definitiva, sin dejar apenas rastro. Sin embargo hay otras que cuando mueren, no dejan de regresar. Retornan con una insistencia firme, sin mezclarse indebidamente con el presente, pero sin dejar de anunciarse en él. Se han ido, desde luego, pero para convertirse en protagonistas de un retorno infinito. Delicados y pudorosos con el presente, no dejan de insinuarse en sus orillas mediante las formas más diversas: el presentimiento, la rememoranza, la sugerencia, el ejemplo, la novedad. Cuanto fueron no deja de ser. Y no deja de ser cada vez más. Galeano ¿será uno de ellos? ¿Pertenecerá desde ahora, tras el anuncio de su fallecimiento, a esa legión demónica de ángeles tutelares, a ese coro interminable de los que están por renacer? Ellos acompañan al presente recordándole que no está solo, ni definitivamente hecho, sino abierto a un futuro desconocido que nace de su encuentro. ¿Será Galeano uno de ellos? Tal vez l...

Niezsche y la gran afirmación

La obra de Nietzsche busca afirmar la vida en todos sus aspectos, decir “sí” a todas sus dimensiones, sin huir de sus oscuridades inventándonos trasmundos. Su obra pretende afirmar la vida incluso en aquello que nos destruye. Ahora bien ¿cómo es posible afirmar la vida incluso en aquello que nos destruye? ¿Cómo afirmar la vida incluso en aquellos aspectos que revelan su condición mortal? Sólo si la destrucción y la mortalidad implicada por la vida no se oponen a su capacidad de perdurar, a su insistencia, a su afán de inmortalidad. Sólo si la muerte no es el último horizonte para su comprensión. Sólo se puede afirmar la vida en todas sus dimensiones si la vida y la muerte no se oponen en su devenir. Sólo es comprensible la gran afirmación si la vida muere para renacer en aquello que da de si. Tal vez sea esa la experiencia de lo real que la obra de Nietzsche nos ofrece: la experiencia de una vida capaz de inmortalizarse por su fecundidad. En esa experiencia, que él rastrea...

Ana María Matute

Me llega de repente la noticia: Ana María Matute ha muerto. ¿Qué significará eso, "ha muerto"? Creemos saberlo, hacemos como que lo sabemos e incluso nos desgarra el dolor, pero ¿quién lo sabe? Recuerdo mi sorpresa al leer su novela "La torre vigía", cuando cierto personaje enfrentado al límite máximo simplemente... continúa. Busco entre las estanterías aquella novela y no la encuentro Quisiera volver a releerla hoy. Ese final asombroso ¿será también como el suyo?  Quien sabe. Escribe en algún lugar: "Érase una vez un hombre bueno, solitario, triste y soñador, creía en el honor y la valentía, e inventaba la vida. San Juan dijo "el que no ama está muerto" y yo me atrevo a decir "el que no inventa, no vive".

¿Cómo perdura lo temporal?

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Antonia ¿Hay una inmortalidad propia de los seres temporales? ¿Poseen un modo de perdurar que no suponga abandono alguno de su singularidad? ¿En qué consiste?  Antonia y su bisnieta, tras la muerte su amigo Dedos Torcidos, vuelven lentamente a casa a lomos de un caballo de labranza. La niña pregunta a Antonia:   -¿Dónde está Dedos Torcidos, dónde están todos?   Y Antonia le contesta:   -El cuerpo de Dedos Torcidos lo han quemado y han esparcido sus cenizas por la tierra.   A la niña no le bastan estas palabras e insiste:   - Sí, pero...   Y Antonia le responde:   -Nada muere completamente. Siempre queda algo, de lo que crece algo nuevo. Así empieza la vida, sin saber de dónde viene ni por qué.   -¿Pero por qué?   -Porque la vida quiere vivir (...). Fragmento de la película holandesa “ Antonia ” (1995), dirigida por Marleen Gorris .

En qué consiste el devenir

El devenir es lo propio de la realidad. La realidad deviene. Pero ¿qué significa esto? ¿Que cambia sin cesar? ¿Que nada en ella permanece? ¿Que todo, al final, pasa? Cierto filósofo ha llegado a afirmar que la cultura occidental es un autoengaño nacido de la incapacidad para afirmar la vida tal cual es, siendo la vida devenir. Pero ¿en qué consiste la vida tal cual es? ¿En qué consiste el devenir? Para encontrar una respuesta tenemos que iniciar un pequeño viaje. Se trata de un viaje en tres etapas, guiado por tres textos -y alguno más- que nos ayudarán a comprender en qué consiste el devenir como lo propio de la realidad. En la primera etapa acudimos a la Iliada de Homero. Allí podemos leer el siguiente texto: " Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo, y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece ." Así los hombres y así lo ...

Descendencia

La descendencia de un ser, por ejemplo, de un ser humano, es aquello que de él sigue vivo y produciendo efectos en lo que promueve, como sucede en sus obras, pensamientos, gestas, acciones, proyectos, hijos, y cualquier otro modo de trascenderse a sí mismo. Por esa razón un ser fecundo no nace y muere sin más, sino que renace en su descendencia.

Un texto inolvidable de Platón

El texto pertenece a la obra titulada El Banquete , y en concreto al diálogo entre Sócrates y Diotima en la que ésta le revela los misterios de Eros: “ La naturaleza mortal busca, en la medida de lo posible, existir siempre y ser inmortal. Pero sólo puede serlo de esta manera: por medio de la procreación, porque siempre deja otro ser nuevo en lugar del viejo. Pues ni siquiera en el tiempo en que se dice que vive cada una de las criaturas vivientes y es idéntica a sí misma, reúne siempre las mismas cualidades; así por ejemplo, un individuo desde su niñez hasta que llega a viejo se dice que es la misma persona, y sin embargo, aunque se dice que es la misma persona, ese individuo nunca tiene en sí las mismas cosas, sino que continuamente se está renovando en un aspecto y destruyendo en otro. (…) De esta manera, en efecto, se conserva todo lo mortal, no por ser siempre completamente idéntico a sí mismo, como lo divino, sino porque el ser que se va o ha envejecido deja en su lugar otro s...

Un secreto

¿Estás seguro de que quieres conocerlo? ¿No será demasiado pronto para ti? Mejor deja de leer este texto. No dirás que no te he advertido.  Si aún lo sigues leyendo, te lo contaré. Al fin y al cabo no va a salir de aquí, pero guárdame el secreto. Eso a lo que llamamos “vivir”, con sus afanes y preocupaciones, con sus anhelos, deseos, fracasos y éxitos, consiste simplemente en una cierta manera de morir, nada más. De eso se trata al final, después de tantos ruidos y distracciones en los que se ocupa nuestra vida. Con razón te preguntarás: ¿acaso hay diferentes maneras de morir?, ¿no son todas lo mismo? En absoluto. Al menos hay dos. La fecunda y la estéril. La primera hace de tu vida y tu muerte una tierra fértil de la que puede nacer algo distinto de ti, en lo que, sin embargo, perduras . La segunda te encierra en tus límites, haciendo de ellos un terreno seco, incapaz de dar lugar a novedad alguna. Te da un nombre al precio de arrancarte el futuro. Ahora he de hacerte u...

Mandela en la Memoria

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Me impresionan las imágenes en la televisión de tantas  personas por las calles de Soweto, Pretoria y otras ciudades sudafricanas, bailando y cantando en homenaje a la vida de Madiba, Nelson Mandela. Son estas personas desconocidas, y no tanto las conocidas y sus previsibles mensajes de condolencia, las que nos descubren el verdadero sentido de su fallecimiento. La vida de Mandela ha llegado a su fin, pero no por eso se despeña en la nada, ni se aniquila cuanto hizo y fue. Al contrario, su fallecimiento no es el final de cuanto ha sido, sino el repliegue de una vida singular en el seno de la Memoria (popular, colectiva, Mnemosyne), desde la cual puede ser evocado, celebrado, recreado. Desde esa Memoria insiste el misterio de este hombre asombroso, conocedor del secreto del perdón, la generosidad y la reconciliación. Los hombres y mujeres que cantan en Soweto o Pretoria por el fallecimiento de Mandela son sabios: lloran su muerte celebrando su vida.

La inmortalidad y Luis García Montero

LA INMORTALIDAD Nunca he tenido dioses y tampoco sentí la despiadada voluntad de los héroes. Durante mucho tiempo estuvo libre la silla de mi juez y no esperé juicio en el que rendir cuentas de mis días. Decidido a vivir, busqué la sombra capaz de recogerme en los veranos y la hoguera dispuesta a llevarse el invierno por delante. Pasé noches de guardia y de silencio, no tuve prisa, dejé cruzar la rueda de los años. Estaba convencido de que existir no tiene trascendencia, porque la luz es siempre fugitiva sobre la oscuridad, un resplandor en medio del vacío. Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles de las miradas insistentes, el mar tuvo labios de arena igual que las palabras dichas en un rincón, y el viento abrió sus manos y los hoteles sus habitaciones. Parecía la tierra más desnuda, porque la noche fue, como el vacío, un resplandor en medio de la luz. Entonces comprendí que la inmortalidad puede cobrarse por adelantado. Una inmortalidad q...

Madre nuestra que estás en la Tierra

Escribo estas líneas desde Bolivia. Aquí, con la llegada del mes de Agosto, se celebra a la Pachamama con multitud de rituales. Para acercarnos a ella, nada mejor que este texto de Galeano: Madre nuestra que estás en la tierra Eduardo Galeano- Los Hijos de los días. En los pueblos de los andes, la madre tierra, la Pachamama, celebra hoy su fiesta grande. Bailan y cantan sus hijos, en esta jornada inacabable, y van convidando a la tierra un bocado de cada uno de los manjares de maíz y un sorbito de cada uno de los tragos fuertes que les mojan la alegría. Y al final, le piden perdón por tanto daño, tierra saqueada, tierra envenenada, y le suplican que no los castigue con terremotos, heladas, sequías, inundaciones y otras furias. Ésta es la fe más antigua de las Américas. Así saludan a la madre, en Chiapas, los mayas tojolabales: Vos nos das frijoles, que bien sabrosos son con chile, con tortilla. Maíz nos das, y buen café. Madre querida, cuidanos bien, bien. Y que jamás se nos ocurra...

Comienzo y final

Nuestra vida no comienza con su inicio ni termina con su final. En la medida en que uno mismo es continuación de aquellos de los que nace, de sus progenitores y antecesores, el comienzo de nuestra vida es un retomar el legado de esas vidas pasadas en lo que ellas tienen de posibilidad, futuro y porvenir, siendo nuestra vida precisamente su posibilidad de futuro y porvenir. En la medida en que uno mismo perdura en aquello que nace de sí, en sus obras, sus sucesores, sus descendientes, el final de nuestra vida es un confiado entregarse a su continuidad desconocida. Por estas razones nuestra vida no comienza con su inicio ni termina con su final. Inicio y final son, más bien, dos aspectos inseparables de su renovación.

El verdadero anhelo del ser humano

¿En qué consiste el verdadero anhelo del ser humano? ¿En el prestigio, el poder, la riqueza? En realidad  prestigio, poder y riqueza son sustitutos que pretenden ocupar su lugar cuando el ser humano, por debilidad, miedo o ambas cosas, es incapaz de lograrlo. Lo que solemos llamar "realidad" es el resultado de la renuncia a ese anhelo. Pero él insiste. Escuchemos en qué consiste verdaderamente: "El hombre se realiza como tal, alcanza su finalidad, su telos en la medida misma en que se autotrasciende . Su amor al devenir -que es en rigor autotrascendencia- lleva al hombre verdadero a preparar y querer su propio ocaso, condición de la creación.  Para poder crear, es decir, para producir un ser que trasciende la propia individualidad, para dar vida a un ser diferenciado de Uno Mismo (y eso es crear, engendrar), es preciso diferenciarse de sí mismo, desbordar el propio límite alcanzado , saltar "por encima de la propia cabeza", condición todo ello de poíesis...

¿Quién es uno mismo?

Este Manuel no deja de sorprenderme. Cuando menos lo espero, en medio de la conversación más banal o la circunstancia más cotidiana, siempre a contrapié y desprevenido, va y me suelta una barbaridad que me deja temblando y sin saber qué decir ni responder. El otro día, hablando de la adolescencia y su búsqueda de la propia identidad cuando se quiebra la de la infancia y los adultos no son ya modelo de nada, me suelta una andanada de las suyas: -Mira, no hay razón para tanta búsqueda, ni tanto no sé quién soy ni tanta gaita. Uno es aquello que aún tienen de vivo los muertos y se acabó. Si te gusta, bien, y si no, da igual. -Pero Manuel, no te entiendo. Además ¿cómo le digo yo eso a un chaval en clase? Los muertos están muertos y los vivos, pues vivos... -¿Me vas a decir de verdad, así sin más, que los vivos están vivos? ¿Pero te has fijado en la cara de la gente en el metro por la mañana? ¿Y en la tuya? Hay muertos más vivos que algunos de ésos, así que nada, nada, no m...

La sonrisa de Agustín García Calvo

Ayer oí la noticia del fallecimiento de Agustín García Calvo y recordé aquella sonrisa socarrona con la que durante alguna de sus charlas señalaba su nombre en el cartel de la presentación, mientras decía: yo no soy éste... ¿Qué es lo que quería decir? ¿Por qué sonreía?  Sea como sea, en sus textos puedes aprender y desaprender, entre tantas otras cosas, cómo el nombre propio designa una vida reducida a tiempo, constituída como transcurso numérico entre el inicio y el fin, es decir, en muerte. Pero ¿acaso no es eso nuestra vida? En este punto, regresa su sonrisa. El inicio y el fin, el nacer, el morir: todos creen saber en qué consisten y a eso lo llaman “realidad”. Pero en verdad ¿qué podemos decir sobre ellos? Atrevámonos a leer sus textos (por ejemplo estos dos sobre el nacer y el morir ). Tal vez nos ayuden a comprender el por qué de su sonrisa.

Cómo escapar (según un relato de Marguerite Yourcenar)

En ciertas circunstancias y acompañada de una cierta mirada, la realidad revela su dimensión áurea, indestructible y plena. Cualquiera de las cosas que la componen manifiesta una belleza para la cual no hay aliento y el más modesto rincón del mundo se descubre como un rincón del Edén. ¿Qué hacer ante tal acontecimiento? El anciano pintor Wang-Fô, en el relato de  Marguerite Yourcenar, sólo vive para dejar en el lienzo la imagen sagrada de las cosas. Su discípulo Ling sólo vive para servirle, agradecido por la mirada que su maestro le ha regalado, aunque incapaz de reconocer con ella a otros seres que le acompañan. Los poderosos del mundo, como el Emperador, sienten ante tal acontecimiento la mentira de su poder y la verdad de su debilidad. El esplendor de la realidad despierta en ellos resentimiento. El dueño del mundo lo es de una sombra y todo su poder es inútil para acceder a aquello que verdaderamente lo merece, la realidad en su plenitud. ¿Cuál es su respuesta? Hace lo ú...