miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un recién nacido.

Un recién nacido no es alguien exterior al mundo que, al nacer, entra en él para sumarse a todos los que lo habitan, como tampoco es una vida más que se suma a la serie de vidas que la anteceden. Un recién nacido es más bien una incógnita, una interrogación encarnada, y su llegada al mundo es un renacimiento: un volver a comenzar y a vivir aquello que ya fue en la medida en que era semilla fecunda de futuro. Un recién nacido es un porvenir. Pero un porvenir verdadero, es decir, no algo futuro que se hace presente para luego desaparecer, sino un presente (instante y regalo) en el que adviene como futuro lo que fue, revelando el poder de su fecundidad. Esa es la razón de su sonrisa: el recién nacido sonríe porque es un volver a vivir.