viernes, 23 de marzo de 2012

¿Qué voy buscando ahora?

Mi amigo Manuel... ¿quién lo reconoce después de su paternidad? Inquieto y preguntón, se pasó su juventud filosofando sobre el paso del tiempo y buscando algo que resistiera a su vendaval. Como no lo encontraba, caía en la desesperanza, pero no dejaba de buscar. En su madurez, esa inquietud se fue remansando, como si esperara la llegada de alguien que iba a responder sus preguntas. Y según parece, llegó. Le nació un niño que deshizo como un azucarillo su antigua nostalgia de eternidad. Ya no la necesitaba. Un día le pregunté: ¿qué vas buscando ahora?. Esto me contestó:
¿Qué voy buscando ahora? Ya no algo eterno, algo que resista el paso del tiempo, algo que venza su pasar, porque el pasar del tiempo no es aniquilación de lo que pasa, sino variación de lo que siempre es. Lo que siempre es es algo sin fundamento, abismo, siempre ya comenzado, desbordando cada finalidad. No puedo decir en qué consiste porque no puedo distanciarme de él, formo parte de su hacerse y deshacerse, de su recepción y su entrega. ¿Qué voy buscando ahora? Ser como una planta, como un árbol, dejar que en mí y de mí nazcan semillas de algo -de alguien- que me desbordan, que desconozco, que no puedo conocer, porque no son mías aunque nazcan de mí, y así, reconocerme en ellas, desconocerme en ellas, y morir mi vida en la suya. Voy buscando vivir mi muerte como un nacer su vida, que mi morir sea su nacer, que el ir llegando yo a mi fin sea ir ellas comenzando su principio...