Nota escolar sobre el tiempo en Occidente (o como resumir algunos autores de la Historia de la Filosofía en pocas palabras)

El tiempo (*) ha sido comprendido en la cultura Occidental como tránsito desde una realidad deficiente hacia una realidad plena que la redime: de la diversidad de opiniones al concepto (Sócrates), de lo sensible y pasajero a la Idea Eterna (Platón), de lo particular a lo universal (Aristóteles), del anhelo de Verdad a su plenitud (Agustín de Hipona), de la realidad contingente a la realidad necesaria (Tomás de Aquino), de la falsedad de los sentidos a la verdad del sujeto pensante (Descartes), del estado social degradado al contrato social (Rousseau), de lo empírico a lo trascendental (Kant), de la sociedad alienada a la sociedad comunista (Marx). 

El tiempo como intervalo entre una realidad secundaria, derivada, y una primaria, original, es diálogo en Sócrates, dialéctica en Platón, epagogé en Aristóteles, autotrascendimiento en Agustin, via hacia Dios en Aquino, duda metódica en Descartes, reforma social en Rousseau, investigación trascendental en Kant, revolución social en Marx.

Siguiendo una sugerencia nietzscheana, esta concepción del tiempo nace de una interpretación reactiva de la realidad, concebida como defectuosa, fugaz y pasajera, incapaz de aceptarla en su poder de renovación. Se tratará en consecuencia de comprender el tiempo no tanto como huída de una carencia, sino como expresión de una plenitud, mediante los conceptos de voluntad de poder y eterno retorno. La voluntad de poder designará la capacidad de una realidad singular para desbordar y exceder lo que es, creando más allá de sí misma otro ser distinto de sí en el que ella misma perdura. El eterno retorno designará la recreación de una realidad singular en la serie de las nacimientos, muertes y renacimientos a través de los cuales se reproduce: su hacerse, deshacerse y rehacerse en el seno del devenir

Advertencia: el modo correcto de utilizar este esquema es el de des-hacerlo a medida que nos acercamos con él a los diferentes autores para observar cómo la riqueza de su pensamiento no se deja atrapar por sus redes... 

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(*) Esta nota nace tras unas clases de Bachillerato sobre Nietzsche finalizando el curso escolar.

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